¿Salvarse del mundo? ¿Es eso posible? 

 

-¡SÁLVATE del mundo!- me gritó al pasar corriendo junto a mí, desconcertada me giré hacia ella.

-¿A qué te refieres?- Detuvo su paso y me miró fijamente en medio de un mutis absoluto; sin embargo, la sonrisa que ostentaba era la prueba irrefutable de haber logrado su cometido. Satisfecha siguió su camino.

Durante años la he visto de lejos, todas las mañanas en el atrio de la iglesia de San Francisco. Es presa de un imperturbable ritual: siempre está en la fuente, viste religiosamente pants azul y zapatos negros, lleva una bufanda roída que apenas logra cubrirle el cuello.

Es una mujer de la tercera edad con la piel ajada por el sol; es pequeña, casi con el cuerpo de una niña y usa la cabeza rapada. Baila sobre la fuente: da dos vueltas hacia la derecha, un pequeño salto, gira hacia la izquierda, rodea de nuevo la circunferencia, se santigua con la mano izquierda, salta en su propio eje, eleva un rezo, hace una reverencia y vuelve a empezar.

¿Era para mí el mensaje? ¿Salvarse del mundo? ¿Es eso posible? Esas y otras preguntas hacían surcos en mi cabeza. Seguí hasta llegar al trabajo, vi en la cara de los compañeros en el transporte público, la rutina y el tedio que los lunes traen consigo, caí en cuenta de la resignación en la que están inmersos y no nada peor que haber resignado.

Sobre El Autor

Tania Martínez Suárez
pros_critos@hotmail.com

.mujer.esposa.madre.hija.hermana.amiga. Interesada en seguir aprendiendo, amando y creando; me conmueve y compete todo lo que conlleva el acontecer humano, me encuentro en constante proceso de cambio y creo firmemente que las cosas pueden cambiar con ayuda de todos

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