Carlos Santana es sin duda uno de los orgullo de nuestro país pese a que de alguna manera diera la espalda a su nación cuando expresó que prefiere no pensar en nacionalidades luego de adoptar la ciudadanía norteamericana -bastante contradictorio pero bussiness are bussiness-. En fin, tiene la capacidad de hablar el verdadero idioma universal y no me refiero inglés, sino a la música: esos ritmos perfectamente empalmados que juegan con los compases africanos, caribeños, mexicanos y, por supuesto, el rock.

Esta vez se habla de Santana de manera positiva, pues críticas a sus anteriores trabajos resultaban relativamente crueles y no se limitaban a sólo decir “gracias por la música”; el mexicano sacó su vieja agenda para llamar a su antiguo escuadrón de profesionales para regalar a su público un álbum que recuerda al éxito que lo catapultó al estrellato y lo consagró como ícono de la música hace 45 años.

El nuevo álbum titulado Santana IV es del material al que nos referimos, en el que reunió a la legendaria banda que lo acompañó en la década de 1970: los miembros son Gregg Rolie en los teclados y voz principal, Neal Schon que se desempeña en la guitarra y voces, Michael Carabello en percusiones y el baterista Michael Shrieve. Todos ellos se reúnen luego de tantos años luego de grabar en 1971 el álbum Santana III.

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Foto de Maryanne Bilham

Son 16 nuevas canciones que nos llevan al pasado, escritas y producidas por la misma agrupación, quienes según Santana, están dispuestos a arder en el escenario, con tal de recordar las viejas glorias como el Woodstock 69, que no tiene igual. En otras palabras, no importa la edad, no importa el momento, simple y sencillamente se juntan los que nunca debieron separarse para tocar como acostumbraban hace ya varios años. Y la verdad es que si escuchan todos y cada uno de los temas de este álbum, notan cuánta razón hay en las aseveraciones del famoso guitarrista. Pareciera que los éxitos Oye como va, Samba pa ti, entre otros, aparecen de nuevo entre los ritmos del Santana IV.

Sin embargo, algo que noté esta vez es que si bien el artífice y responsable de Santana como banda es precisamente Carlos Santana, pero en cuanto desmenuzamos la historia, no sólo hablamos del mexicano como protagonista, sino como partícipe del conjunto de esfuerzos materializados en un álbum de equipo.

¿Y por qué insisto que efectivamente respetan esa manera de hacer música como la de antes? El disco nos envuelve en una atmosfera sentimental, nostálgica y a la vez se mezcla a la perfección con emociones contemporáneas. Estos, a través de los años se convirtieron en los requisitos que distinguen a Santana y su banda. Asimismo las baladas y la pequeña muestra de rock progresivo-psicodélico le dan un toque enteramente ecléctico al material.

Recapitulemos, grandes del rock como Bruce Springsteen, Neil Young, Bob Dylan, Linda Rondstadt y en este caso Carlos Santana, quienes forjaron su nombre con grandes canciones, talento y mérito propio, evidentemente tenían una banda de acompañamiento. Los antes mencionados dirigieron a sus colegas, que tras de ellos coloreaban esas canciones. Ahí radica la importancia de estos grupos que, sin un nombre en particular ensalzan y enaltecen al protagonista arriba del escenario. Este es el caso de Santana, que inició como una banda y pronto el virtuosismo del guitarrista le dio los votos necesarios para continuar su carrera en solitario, sin requerir de apoyo por parte de sus compañeros.

El jalisciense nacido en 1947, retribuye ese apoyo en años pasados ya que destaca la Intensa intencionalidad. Según sus palabras, tocar con ellos es como sentirse de 17 años otra vez, como cuando empezó a hacerlo y no pensaban en dejarlo.

“La edad no es algo dictado por el calendario ni por algo exterior”. Carlos Santana.

Además de los músicos pioneros, en el disco también participan Karl Perazzo en las percusiones y Benny Rietveld en el bajo, así como el vocalista Ronald Isley en dos canciones.

Para los gustosos de Santana, IV, es un trabajo que revive las mejores épocas de la banda, con una lluvia de ideas que no cesaba y un entendimiento entre todos y cada uno de los integrantes pocas veces visto. Santana IV pone en un pedestal muy alto al guitarrista.

Volver a casa no es sinónimo de retorno. De vez en cuando sirve para saber quiénes somos, de dónde venimos, donde estamos y hacia donde vamos.

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