No quiero despertar, es un mal sueño y aun así preferiría quedarme allí. Escucho el respirar, pronto partiremos, ¿a dónde? ¿A lo lejos? ¿Algún lugar? A volver al punto de partida

 

SERÁ TETELA del Volcán, decidimos sobre el camino. Algún lugar cerca del Parque Nacional Iztaccíhuatl-Popocatépelt, a sus espaldas, cerca de los volcanes, donde convergen Puebla y Morelos ¿de quién son los volcanes? ¿No se cansan de mirarnos? Salimos con rumbo a Texcoco, ninguno de los tres viajeros sabe con exactitud a dónde pero quiero pensar que sí sabemos a qué, que allá vamos con los nervios desbordados, con el ansia en el pie que acelera, reímos a ratos, escuchamos las noticias, revisamos el Feisbuc, tarareamos un jazz. Las casas inundan los cerros, millones de personas caminan, se desplazan, la tierra no tiene por dónde respirar, pareciera el Estado de México ese monstruo de infinidad de realidades, empresas, humo, escuelas, paraderos desfilan al lado de la carretera, pasamos al lado de ese gigantesco centro cultural que, explican, fue hecho en la administración del actual presidente de la República, un inmenso espacio de estructura de arquitectura de hoy, llama la atención la ausencia de alguna pancarta que lo convierta en centro de acopio, el arte nunca ha estado lejos de las causas humanitarias, ¿ustedes no tiene la impresión de que el gobierno está dormido? Que no ha actuado de la manera adecuada, que es más bien la sociedad civil organizada la que sale a la calle, la que toma la carretera, la que llena los centros de ayuda.

sismo, Tetela del Volcán

En Pachuca, no tengo recuerdo de tanta gente llevando ayuda, de centros llenos de víveres, los millennials se pusieron las pilas, le dije a una estimadísima amiga que en su voz denotaba la tristeza de la CDMX, pareciera que nadie está ajeno del dolor de sentir que la tierra vive y tumba casas, edificios quitavidas, ¿a quién le echas la culpa? ¿Al HAARP*? ¿Al calentamiento global? ¿A una política ausente en las zonas de marginación y pobreza del país? ¿A Dios?

Google Maps se ha vuelto loco y nos introduce en colonias populares de algún punto del Edomex, nos miente y nos lleva por alguna gran avenida que nos hace rodear el cinturón de casas donde CDMX y Edomex se juntan para volverse una metrópoli, después de un rato aparecen los letreros de Chalco, preguntamos por Amecameca, bajamos por un refresco, una cerveza, unas frituras y dos tacos de birria con su consomé. Los autos se enfilan a lo que parece ser el centro; volvemos a la camioneta, la vegetación cambia, se siente un frío contenido y allí, al lado izquierdo, aparece el perfil de Iztaccíhualt, la Mujer dormida vigilada por su compañero, Don Goyo, que nos deja ver sus canas de hielo. Inmensos se ven, se sienten, nos acompañan en el camino, subimos por una carretera no tan llena como pensábamos encontrar, tomamos rumbo a Cuautla, Morelos, y de repente un cambio hacia Yecapixtla, nos sentimos cerca de nuestro destino, bebo un sorbo grande, aprieto el volante, Ocuituco nos recibe con pancartas de agradecimiento, nosotros no hemos hecho nada, todavía no son para nosotros esos mensajes, ahora sí miramos camionetas, autos, gente, vida, casas cuarteadas, paredes de lado.

sismo, Tetela del Volcán

Descendemos del auto, bajamos P y yo, M no puede despertarse, pedimos informes, preguntamos a dónde debemos ir, escuchamos recomendaciones que son leyes por el momento, no se deja víveres en los centros de acopio oficiales, la ayuda se hace directa de mano a mano, no se confía en el gobierno, nos dan dos nombres y emprendemos camino, cruzamos Tetela del Volcán, enfilamos camino, segundo semáforo a la derecha nos dice una niña risueña, al monte, al cerro, los nervios se vuelven a desbordar, esta vez se derraman, el pavimento desaparece y nos recibe la tierra, subimos, alguien nos menciona que por allá arriba se le cayó la casa a un panadero. En P causa empatía y encuentra el destino, alguien nos habla de llevar agua a Hueyapan a los voluntarios, avanzamos, un niño de cuarto de primaria nos dice que su casa se derrumbó, que allí arriba hay a quien ayudar, hemos llegado, del lado derecho del camino una grieta abre su paso unos 30 metros. La tierra se abre, abajo se escucha el agua, grandes postes de luz con muchos cables se miran al otro lado de la barranca, están ladeados, el clima es una linda tarde para estar sentado en el pasto platicando. ¡Agua! La gente tiene sed, nos dicen que por el movimiento de la tierra está saliendo muy sucia y no la pueden usar, una señora acompañada de su nieto nos invita a pasar a mirar lo que ha hecho el temblor.

¿Cómo describir los años de construcción, de trabajo, los años de cosecha? El desgaste de las manos y los sueños por el momento detenidos en una casa humilde, ¿cómo describir los años de abandono de las instancias encargadas de ayudar a las comunidades en pobreza y marginación? No se puede entender en una pared caída o en una despensa entregada, en nuestras lágrimas contenidas. Va más allá de todo, la gente tiene aún la sonrisa, miras a personas con cascos y palas en las calles, levantan lo que ha caído. Nadie está vencido, vuelven a construir. Lees agradecimientos, miras llegar caravanas de personas, camiones llenos de alimento, una demanda general en esta zona de los volcanes es el la falta de agua. La sed que no nos deja.

sismo, Tetela del Volcán

Salimos por donde entramos, esta vez las pancartas las leemos para nuestro pecho, la camioneta ya vacía, paramos por otra cerveza, algo en nuestra mirada ha cambiado, algo en nuestro corazón se ha movido, algo bajo nuestros pies respira, la tarde cae, la carretera nos devuelve a la realidad, miles de autos vemos pasar en dirección contraria, cantamos una canción P y yo. M duerme de nuevo, confiamos en nosotros, sólo nos tememos a nosotros en este regreso, pero ustedes compañeros, ustedes que perdieron la casa, a su familiar, nos tienen a todos los demás.

 

 


*El High Frequency Active Auroral Research Program (programa de investigación de aurora activa de alta frecuencia), financiado por la Fuerza Aérea y la Marina de Estados Unidos para estudiar las propiedades de la ionosfera y potenciar los avances tecnológicos para favorecer las radiocomunicaciones. El proyecto es culpado por teóricos de la conspiración como causante de una amplia gama de eventos, incluidos desastres naturales

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