No sería raro comprender que Roberto Bolaño titulara Tormenta de mierda, a su libro Nocturno de Chile, si al final de este, su personaje principal se desahogaba de algo que se va desatando cual tormenta a lo largo de la historia. La obra es un debate para definir si es un delirio, una confesión o una anécdota inventada, venida por parte de Sebastián Urrutia Lacroix, quien se ha percatado que está por morir y todo indica que esa narración son sus últimas palabras. Mientras afuera hay un toque de queda en Santiago de Chile y las calles parecerían estar serenas. Sebastián Urrutia era un sacerdote del Opus Dei y crítico literario, pero que sus sueños fallidos de ser un buen poeta, lo marcaron de por vida. Dentro de lo que cuenta, desfilan personajes fantasmagóricos, revolucionarios, poetas, intelectuales de alto rango. Aparecen: El Papa, Salvador Allende, Pinochet y Pablo Neruda, entre otros. Mientras la fiebre de Urrutia Lacroix avanza, siguen contándose historias de personalidades como Farewell, Oido y Odeim, quienes lo acompañan en toda una travesía.

El texto, empapado de guiños intelectuales, tiene una prosa en primera persona, forman una novela que no contiene capítulos, secciones o si quiera puntos y apartes. Todo se va corrido desde que inicia hasta la última página, donde aparece un único párrafo separado, que a la vez amarrará todo lo demás del texto anterior. La historia parte desde que el sacerdote va a la hacienda de su amigo Farewell -también crítico literario-, pasando por el año en donde estudia en Europa, sobre las técnicas de conservación de iglesias y con extrañas cátedras enfocadas a la domesticación de halcones para cazar palomas. De ahí su regreso a Chile y participación en la milicia de Pinochet, colaborando en la “Junta militar” para derrocar a Allende. A lo largo de sus palabras, el lector se percatará de la horrenda persona que es Urrutia: sacerdote de derecha, con ideales de represión, aliado y maestro de Pinochet. Pero tal personalidad catastrófica se oculta muy bien a partir de que la disfraza mediante el papel de un crítico literario sensible y además por la naturalidad en como lo cuenta todo.

Tras la muerte de Roberto Bolaño, su fama lo alcanza y lo rebasa, poniendo de moda dos de sus obras: Los detectives salvajes y 2666, -publicación póstuma-. Bolaño tuvo a México como un segundo país, en donde pasó mucha parte de su vida y fundó junto con Mario Santiago, José Vicente Anaya y otros poetas, en su mayoría mexicanos, el movimiento Infrarealista. El cual iba en oposición de todo lo académico o formal de la poesía en México, principalmente en contra de Octavio Paz y otros de su tipo. El infrarealismo se presentó como un movimiento literario de carácter contracultural y a la vez vanguardistas, con influencias de la poesía dadaísta. Propuso el rompimiento de la estructura clásica en la elaboración de los versos y la métrica, para jugar, experimentar y crear una nueva forma, que para los años setenta causó diversas impresiones. “No por nada las mejores creaciones de Bolaño fueron en México”, dijo el escritor Juan Villoro cuando habló del infrarealismo. Pero en esta ocasión no se tocan sus novelas elaboradas sobre las tierras aztecas, sino una obra cien por ciento chilena. Cuestionando también si es objetivo o una sobrevaloración decir que su mejor obra sean sólo esos dos libros. Pues todo escritor siempre es más allá de solo un éxito. Nocturno de Chile fue su sexta novela, la cual nunca se le permitió por parte de la editorial Anagrama ser titulada con el nombre original que siempre quiso. Fue publicada después de Los detectives salvajes, cuando se creía que con aquella obra ya no podría llegar a más.

En la recomendación musical, para complementar de manera exquisita esta historia, el cantautor y guitarrista chileno, Víctor Jara, quien ha sido tomado como un símbolo de lucha por la revolución. También involucrado con el teatro, como director teatral y dramaturgo, además relacionado con el folclor del país chileno. Víctor Jara contiene un gran repertorio y discografía en donde únicamente con su guitarra y su estilo de trova, canta hermosos versos de libertad, lucha y canciones de dulce intensidad. Se le puede comparar con otros grandes cantautores como Silvio Rodríguez, Alejandro Filio o Violeta Parra. En las canciones: Manifiesto y Plegaria a un labrador, se alcanzará a sentir esa esencia de batalla e ideales por cambiar al mundo. Así pues, el lector puede escuchar las letras de un revolucionario mientras lee las confesiones de un sacerdote que apoyó la represión, y así su lectura podrá ser más intensa como interesante.

“Y después se desata la tormenta de mierda”.

 

Sobre El Autor

León Cuevas

El responsable y dueño de Sinestésica es el dibujante hidalguense León Cuevas. Reside en Ciudad de México y es egresado de la Escuela de Escritores de la SOGEM. Publicó varios cuentos en diarios digitales, así como uno impreso en la antología Encuentro de escritores hidalguenses del Centro de Arte y Filosofía. Publica también en Sayyeah.tv, sobre cine, espectáculos y libros. Tuvo diversas exposiciones individuales y participó en varias colectivas, tanto en Pachuca como en Ciudad de México. Es autor de la obra teatral “Las seis muertes de Ofelia”.

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