“Comienza el día cero, y mañana su continuidad”

Amigas y amigos amantes de la música por cuestiones personales y de trabajo #Radioland dejó de publicarse por un periodo, pero ahora retomamos el ritmo con la mejor información, reseñas y recomendaciones para que disfruten de un buen momento, y claro, recibir sus sugerencias y comentarios; porque este es su espacio.

En las últimas semanas hemos comentado, reseñado y calificado los trabajos de artistas anglosajones, desde personajes totalmente desconocidos con propuestas interesantes, hasta trabajos consagrados por la crítica y por sus fanáticos. Sin embargo, dentro del continente americano también existe material de la misma envergadura que merece ser mostrado.

La historia de las bandas de rock iberoamericanas se ha caracterizado por tener un factor en común: su surgimiento a raíz de una revolución juvenil que exigía expresarse en contra del sistema político a los que estaban sometidos, independientemente al país que pertenecieran, al final de cuentas, el régimen era casi el mismo. No obstante, como cualquier historia tienen sus trasfondos, sus subidas y bajadas, momentos de ruptura por algún tipo de causa, cambiando drásticamente la forma de trabajar, o mejor aún su estilo musical. Este es el caso de La Ley.

El rock originario de Chile gozaba de poco protagonismo después de su resurgimiento a finales de la década de los años 80, a pesar de tener buenos representantes como Los Prisioneros y Los Tres, pero no es sino hasta la formación de La Ley en 1987, que obtuvo proyección internacional, y los nombres de Rodrigo Aboitiz, Luciano Rojas, Mauricio Clavería, Andrés Bobe y Beto Cuevas resonaron en otros países, incluido México.

Bobe y Cuevas conformaban la dupla creativa al ser los compositores del grupo, su trabajo en Tejedores de ilusión, Doble opuesto, Prisioneros de la piel, Auto ruta y Angie, se convirtieron en himnos de una incipiente banda que prometían un gran futuro, mientras que Andrés se abría camino como un músico consolidado, capaz de crear la posibilidad de una evolución en el rock chileno.

Pero es este mismo futuro el que decidió cambiar su historia para siempre: en un accidente vial, Andrés Bobe perdería la vida a los 32 años, dando pie a la creación de un álbum único, con una tónica diferente y un auténtico homenaje a su memoria: Invisible.

Este álbum vio la luz hace 23 años, y es calificado como el disco insignia de La Ley, que a diferencia de sus demás trabajos previos a la muerte de Bobe, tiene una carga enorme de rock gótico característico de The Cure, que coincide con la etapa de duelo por la que atravesaba el grupo, prueba de ello es que abandonaron por un momento los atuendos y la rítmica basada en el New Wave ochentero para cambiarse a los colores oscuros.

La característica de este álbum, en primer lugar, es el cambio en la alineación original de la banda, ya que ante esta eventualidad, Beto Cuevas tiene que ocupar –naturalmente- el puesto de líder, además de ser el frontman, y apoyándose en el resto de la agrupación para seguir componiendo; por otro lado, las letras de cada uno de los temas tienen una carga más oscura, con temas complejos como la muerte, la negación de ésta, la angustia, el dolor, y la dualidad humana.

Por otro lado, este disco es una muestra de la madurez lirica de Cuevas, ya que fiel a su propio estilo,  adorna cada letra con metáforas,recurso que muchas veces llega a confundir y dar interpretaciones erradas, como un plus, Beto demuestra gran habilidad para componer temas en inglés y francés, característica que lo definió desde sus inicios dentro de La Ley.

A inicios de 1994 Bobe, Cuevas, Rojas y Clavería comenzaban a trabajar en el primer borrador de Invisible, donde contaban con la colaboración de Aboitiz, quien estaba desligado de la banda por problemas personales, y la de Pedro Frugone, guitarrista quien posteriormente ocuparía el puesto de Andrés; en ese entonces ya se encontraban listas cinco canciones para ser incluidas en el álbum: R&R, Animal, The corridor, 1-800-Dual y El duelo, que representaría la última composición del dúo Cuevas-Bobe.

La muerte de Andrés Bobe ocurrió desafortunadamente cuando la banda comenzaba a ganar popularidad entre los chilenos, tenia mayor proyección internacional, siendo México el país que más los acogió. Según un relato de Beto Cuevas sobre los trabajos de grabación de este disco, en una ocasión Bobe se presento en sueños, revelándole lo siguiente:

“Yo sigo con ustedes, solo ustedes son los únicos que me pueden ver, pero para el resto de la gente sigo siendo invisible”

 ¿Quién será el que se expresa en mis sueños? Beto Cuevas relata a su manera la epifanía de Andrés Bobe

A pesar de este episodio, los integrantes de La Ley continúan realizando el álbum, cambiando drásticamente la forma de trabajo, pero también se inspiran en la muerte para crear tema insignia de la banda: Día cero. En él, se refleja la angustia de una persona cuando deja de ocupar el plano terrenal para dirigirse a uno espiritual, observando a su paso las reacciones de la gente, de los seres queridos, o como el mismo Beto expresa, “personas extrañas hablan de quien fui”.

Como un dato rápido, la relación de la banda con la prensa chilena no era muy amistosa, tanto que no solían conceder entrevistas, situación que se acentuó con el fallecimiento de Bobe, por lo que Beto Cuevas incluye el la letra su reacción sobre el roce con los medios, dejando en claro que La Ley sigue adelante, “comienza el día cero, y mañana su continuidad”.

El duelo, última composición de Bobe, es el primer sencillo de este disco que habla  del dolor en un sentido sadomasoquista entre una pareja, que disfruta de inducirse daño por placer y para ser felices. El video refleja mucho del cambio físico que sufrió el grupo, acompañados de dos bailarines, simulando una especie “baile caníbal”, con influencias del flamenco y la ausencia de colores claros.

Si podremos darnos cuenta, la usanza de la vestimenta suele asemejarse al estilo de bandas emocore como My Chemical Romance o Panic! At The Disco, o bien al estilo gótico de The Cure o Caifanes en sus inicios.

Hombre, tercer sencillo y quinto track de este álbum, es uno de las canciones enfocadas a la protesta en contra de la desigualdad social y el abuso de poder, temas que servirían de aliciente para crear más tarde un proyecto que representaría el último trabajo de la banda previo a su desintegración en el 2003, que sería el caso de Libertad; a grandes rasgos, es un reclamo a una persona que, conocedor de que el poder lo está aniquilando, sigue por el camino del abuso, dejando una estela de destrucción a su paso.

“El concepto Invisible quiere reflejar la presencia de Andrés en todo lo que estamos haciendo. Creemos que él, de alguna forma, está todavía con nosotros hasta que termine este disco. Después de este empujón que nos está dando, depende de nosotros” –Beto Cuevas sobre la grabación del álbum.

Desde antes de la muerte de Bobe, la principal crítica del grupo hacia los medios de comunicación fue la intromisión invasiva en las vidas privadas de los integrantes, cuestión que se acentuó en 1994, desde el funeral y la búsqueda de respuestas sobre el rumbo que el resto de la banda tomaría. Así fue como nació Cielo market, cuarto sencillo.

La letra hace una burla de la vida de la farándula gracias a los comentarios de los mismos reporteros, sin importar si sean ciertos o no, pero que, según Cuevas “es solo una mentira que se vende bien”. Y como dato adicional, tras la publicación de Invisible y su posterior promoción, esto marco un parteaguas para la emigración definitiva de la banda a México, donde terminarían de consolidarse, provocando una especie de boicot por parte de la prensa, limitándose a llamarlos “la banda mexicana”.

“Hombres femeninos en un bar buscan a mujeres masculinas dispuestas a jugar”, así es como comienza 1-800-Dual, el tema que da cierre a Invisible, y que por su misma naturaleza metafórica suelen darse muchas interpretaciones, siendo más recurrente el tema de la homosexualidad y la búsqueda de emociones clandestinas relacionadas con el placer. Las guitarras tienen texturas etéreas acompañadas con reverbs y un ritmo popero elaborado con sintetizadores. .

Invisible obtuvo gran aceptación, tanto por los fanáticos como por la crítica especializada, siendo considerada –injustamente según los críticos- por la edición chilena de la Rolling Stone como el álbum 48 de los 50 mejores discos de Chile, colocándose al lado de grandes exponentes nacionales como Violeta Parra, Víctor Jara, Gepe, Los Prisioneros, Los Bunkers y Los Tres, solo siendo superado por Doble opuesto, su trabajo previo a la desaparición física de Andrés Bobe.

En el país andino, la producción obtuvo notables reconocimientos como nominaciones a los premios de la Asociación de Periodistas de Espectáculos (APE) a mejor álbum, mejor grupo, mejor compositor y mejor videoclip (ganadas todas por Los Tres), además que, en ese momento, se vendieron 75 mil copias, mientras que en México se vendió la no despreciable cantidad de 250 mil copias.

En resumen: este trabajo representa el momento cumbre de La Ley en la escena musical latinoamericana, afectado visiblemente por la pérdida de uno de sus integrantes, pero que encontró en este momento un motivo para rendirle un homenaje a su trayectoria y a su memoria. La música popular de Chile ya tenía buenos representantes. La Ley la impulsó a niveles más altos. Hasta la fecha.

 

En corto

El estilo Zef está de vuelta a la CDMX. Die Antwoord ya tenía confirmada su participación en el Festival Catrina, en la ciudad de Cholula, Puebla, el próximo 8 de diciembre, pero Ninja y Yolandi Visser saben que uno nunca es suficiente, por lo que anunciaron con bombos y platillos (y tambores sudafricanos) un show dos días después, es decir, el 10 en el Pepsi Center. Es bueno, y a la vez triste, ya que después de promocionar su próximo álbum, 27, posiblemente ya no haya más Zef style en este mundo…

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