Nada más hermoso que, antes de dormir, una voz cariñosa te narre historias maravillosas que permitan atrapar los sueños más fantásticos y gozosos. Pero, todo resulta sensacional cuando esos cuentos te permiten imaginar a mujeres admirables y dignas de imitarse. Sí, cuentos que apuesten a convertirte en una niña rebelde, en una niña que desde pequeña tenga la certeza de que para las mujeres no hay imposibles, que pueden ser reinas y científicas, presidentas y aviadoras, faraonas y periodistas. Dormir para soñar despierta, mecerse con historias posibles, con finales que te garantizan el reconocimiento eterno…

 

ES ASÍ como en 2017 apareció un libro titulado Cuentos de buenas noches para niñas rebeldes, las autoras son Elena Favilli –emprendedora mediática y periodista– y Francesca Cavallo –escritora y directora de teatro–, las dos fundaron Timbuktu Labs, un laboratorio de innovación de los medios de comunicación infantiles. Ellas soñaron e hicieron realidad el compromiso de crear productos que permitan al público infantil crecer con certezas, imaginar con gozo, quererse sin prejuicios ni mandatos patriarcales. Entre sus logros, que han recibido premios internacionales está la iniciativa de reinventar los parques de juegos infantiles públicos y una revista infantil.

Por ello, comprometidas con la infancia, trabajadoras apasionadas, surgió la idea de hacer un libro que permita a las niñas quererse bien, fortalecer su autoestima y creer en sí mismas. ¿Cómo? Recuperando a las mujeres que han hecho historia en todos los escenarios de la humanidad. De esta manera, el libro presenta un cuento que abarca solamente una página pero que cuenta toda una historia de logros y perseverancia de mujeres únicas, admiradas y ejemplares. Así, tenemos en nuestras manos 100 cuentos de personajes femeninos que emocionan, conmueven, sorprenden, motivan y se hacen querer de verdad.

Siempre juntito al cuento hay una ilustración colorida que atrapa la imagen de cada una de esas mujeres. El diseño es muy hermoso, hay desde retratos hasta caricaturas, cada imagen representa con verdadera autenticidad quién es la mujer de la que leemos o escuchamos su historia. En este trabajo participaron 60 artistas de todo el mundo que, con pinceles, lápices o colores, logran que nuestra heroína tenga más vida en nuestra imaginación.

¿Quiénes son ellas? Algunas pueden ser muy conocidas y otras, resulta revelador descubrirlas. Han destacado en todo escenario, han luchado por ser ellas contra todo, aliadas de sus sueños, soñadoras de gran fortaleza y perseverancia.
Por supuesto, es un honor encontrar entre esas 100 vidas a dos mujeres mexicanas. La primera es Frida Kahlo, esa pintora que se reflejó a sí misma en sus pinturas para delatar su amor por la vida o para consolarse ante las tragedias que enfrentó. Su amor por Diego Rivera, gran pintor mexicano, también le dio fuerzas para sentir, para rebelarse, para estar juntos cuando los tiempos eran amorosos o para separarse si era necesario.

La otra mexicana es Matilde Montoya, una jovencita que a finales del siglo XIX luchó por estudiar medicina cuando ninguna mujer era recibida en la universidad. Ella fue perseverante y así se convirtió en la primera médica del país. A su examen fue don Porfirio Díaz, quien fuera presidente de la nación.

Las demás historias, breves y detalladas, amenas y hasta mágicas recorren el mundo para contar una vida femenina memorable, inolvidable, con la que te puedes identificar, con la que sospechas que tienes mucho en común.

Yo encontré historias que ya conocía y me gusta mucho que se narren con los datos suficientes para palpar quién fue esa mujer. Ahí está, por ejemplo, Coco Chanel, esa gran diseñadora de modas que logró convertir el color negro en la mejor alternativa para lucir elegante, en tiempos cuando ese tono solamente era permitido para asistir a un funeral. Ella logró que cada vestido negro se pudiera lucir en una noche de gala, en toda cena romántica.

Encontramos a Amelia Earhart, la primera mujer que logró volar un avión. Ella amaba volar, logró darle la vuelta al mundo, aunque esta pasión provocó que en uno de sus vuelos desapareciera para siempre, pero, como dicen las autoras, un fracaso puede convertirse en un desafío para las demás.

Me gusta que recuperen la vida la niña Malala, que ganó el Premio Nobel de Paz al luchar por el derecho a la educación de las niñas. Su lucha no fue fácil, la gente mala que no coincidía con ella se atrevió a dispararle, pero la fuerza de esa pequeña fue tan enorme que sobrevivió y hasta la fecha sigue proclamando su discurso de igualdad.

El libro presenta a cada mujer en estricto orden alfabético por lo que es muy sencillo encontrar a tu favorita, a la que ya conocías o a la que te gustaría conocer. Porque si bien hay más nombres conocidos como Marie Curie, la científica que ganó dos veces el Premio Nobel, también hay otros que pueden resultar extraños, pero al mismo tiempo brindar una natural curiosidad. Ahí está Maud Stevens Wagner, una tatuadora que dijo: Soy una obra de arte andante y parlante.
Podemos encontrar a Evita Perón, que hasta una comedia musical se hizo en su honor y la letra de ‘No llores por mí Argentina’, es entonada en muchos lugares. Ella logró dar apoyo a la gente de su país gracias a su pasión y entrega. Encontramos la vida de la reina Isabel I, de la escritora Jane Austen, de la cantante de ópera María Callas y de la boxeadora Mary Kom.

Hay otras, que confieso no conocía, pero ahora admiro mucho, como la espía Nancy Wake, que en la Segunda Guerra Mundial fue lanzada en paracaídas para que lograra penetrar a Francia y apoyar a los aliados. La pirata Grace O’Malley, que hasta se hizo amiga de la reina de Inglaterra. Las alpinistas Cholitas Escaladoras, que vivían al pie de una montaña de Bolivia.

Las autoras reiteran en su prefacio y en la contraportada del libro que desean inspirar a las niñas –y a las no tan niñas– a que los sueños son posibles, que las mujeres de todos los tiempos lo han logrado. Se proponen dejar atrás los cuentos de princesas que esperan el beso de amor para narrar historias de mujeres de verdad, reales, que amaron, pero también lograron ser científicas o escritoras, fotógrafas o faraonas, investigadoras o cantantes, presidentas y luchadoras sociales.

Proponen no olvidar a quienes no abrieron puertas y ventanas, persuadir que las mujeres también forman parte de la historia gracias a su audacia, talento y hasta necedad. Sí, que las niñas sepan que se debe luchar mucho para hacer realidad los sueños, pero que vale la pena porque esas historias recuperan vidas triunfadoras, inolvidables, memorables. Su objetivo es que esas mujeres pioneras sirvan de inspiración para que esas niñas de hoy y de mañana avancen a su propio ritmo sin escuchar mitos o prejuicios, sin que duden de sí mismas, avancen llenas de confianza y amor por su género. Desde la primera página, en su dedicatoria, nos permiten atisbar su propuesta:

 

A todas las niñas rebeldes del mundo:
Sueñen en grande.
Aspiren a más.
Luchen con fuerza.
Y, ante la duda, recuerden esto:
Tienen razón.

 

Cuentos de buenas noches para niñas rebeldes, de Elena Favilli y Francesca Cavallo, editado por Planeta (2017), provocará espíritus apasionados, creará espejos mágicos donde veremos el reflejo de las mujeres que deseamos ser y dará la inspiración para atrapar nuestros sueños.

 

…Y pese a ser una señora de 55 años, repetir con orgullo: Soy

Hacer Comentario

Su dirección de correo electrónico no será publicada.