Es así como todos los días duermo en medio de intentos por encontrarte, es así como incesante busco entre el abismo onírico la oportunidad para cuestionarte. Quiero saber ¿quién eres? para de esa manera saber ¡dónde buscarte!

Hagamos un trato, el día que yo te deje de soñar, será el día en que te comience a buscar.

Una sombría noche tuve un sueño, y en ese sueño estabas tú, estabas radiante, luces espectacular, tan peculiar era tu mirar, el brillo en tus ojos que ni diez cuevas podían tapar, esa mirada me incitaba a hablar.

Tú estabas allí, claramente lo recuerdo, estábamos frente a frente y no nos podíamos alcanzar, estábamos tan cerca el uno del otro, que al tener esa cercanía nuestros cuerpos comenzaban a temblar.

Recuerdo que intenté dar un paso, pero mi pie perdió el control, recuerdo que intentaste avanzar, mientras yo te miraba tambalear. Es que estábamos allí, no nos podíamos acercar…

Fue en ese entonces, cuando en un grito de desesperación pregunté tu nombre, recuerdo que respondiste pero no te escuché porque en ese maldito instante desperté.

 

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