XOCHIMILCO, CDMX, 14 de noviembre de 2016.- El Diccionario de la Real Academia Española define brujo o bruja como el sujeto que hechiza, “embrujador”. Cita, por ejemplo, las connotaciones del término en Chile: “falso, fraudulento”. También dice que es la persona, hombre o mujer, a quien le atribuyen poderes mágicos obtenidos del Diablo.

 

Los cuentos infantiles o relatos folclóricos se refieren a la “mujer fea y malvada que generalmente puede volar montada en una escoba”

En determinadas culturas, sigue el Diccionario, la bruja, brujo, hechicero o hechicera está “supuestamente dotado de poderes mágicos” y cesa en asociar bruja con mujer, mujer repulsiva, mujer mala, lechuza…

Para situarse en contextos de la hispanidad, quien es demasiado crédulo o “de pocos alcances” es estar muy bruja. Estar bruja es también estar pobre, flaco o descolorido.

 

Por encima de lo establecido para el significado de bruja. Catarsis, productora de teatro en la CDMX, presenta la pieza escénica Sobrenatural que, lejos de colocar un guion sobre brujas para enchinar la piel del público, cuestiona la maléfica definición del término para vincularlo con sabiduría, sanación y consciencia.

LaRecoleta.digital visitó al reparto que montó su trabajo en uno de los canales de Xochimilco, pulmón lacustre de la Ciudad de México, donde el poder de una bruja es perceptible en el aroma de una flor en chinampa…

 

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