¿Qué pertenece a la androginia? ¿Qué mar de circunstancias es el ser y no parecer o el parecer pero no querer que seamos? ¿Dónde inicia y termina el hombre o la mujer? Sucede que el transbastardismo, como lo denominó el pasado 3 de marzo el Colectivo Decoloca2, descoloca el concepto transgénero, busca incluir a aquellos que señalados ‘bastardos’ simbolizaban a un individuo como el ser ilegítimo o como el hijo de un padre o una madre que no le quiere reconocer o que le desconoce cómo genuino.

Transbastardxs una celebración a lo andrógino, que, como menciona el creador escénico Charly Castellanos al hablarnos de su performance La goulue, es algo que se ha malentendido o no se ha reconocido en uno mismo.

Charlie, como Marina Urrutia, ambos artistas de lo performático, usan el movimiento como una confrontación para sí y un reflejo con el otro. Mostrarse ante los demás como lo hacemos al espejo cuando no hay nadie y utilizar lo erótico como un pretexto para tener contacto con el espectador.

Marina Urrutia cree en lo andrógino para desaparecer las partes del cuerpo y ocultar lo que nos define como hombre o mujer, “somos sujetos observados a manera de objetos”, como si la androginia surgiera entre estos a la par.

“Somos un dispositivo de información”, dice Marina desde el constructo social donde no embonas porque no eres quien quieres ser o porque no puedes ser lo que quieres.
Ser mujer, ser masculino, ser objeto o persona.
En la androginia desaparece el hombre y la mujer, “qué importaría ser mujer o no, simplemente está sucediendo”. ¿Estamos condenados a ser lo que somos? ¿Por qué el otro no puede ser de otra manera? ¿Qué cosa es ser mujer? ¿Dónde empiezas a ser mujer y dónde termina? ¿Dónde inicia la limitante o el concepto? ¿En el deseo, en lo físico, en el ser madre o ser padre?

Físicamente estamos sometidos al ser que en apariencia somos pero desde la descolocación del concepto somos privilegiados para ser lo que queremos, pues ¿quién te dice qué es qué? ¿Dónde se rompe la línea entre ser una cosa u otra? Es tan delgada que a veces parece inexistente.

Ahora, también aquel, el que observa y critica al observado (espectador) en el fondo quiere ser algo más; ingeniero, astronauta, delgado, alto, rubio, moreno, bello, fuerte; es decir, todos deseamos ser algo que no somos. Tal vez, en ocasiones sea natural -asumirse mujer siendo hombre o viceversa-, tal vez en otras las aspiraciones sean aprendidas, impuestas y menos juzgadas, pero, ¿cuáles son los estándares que tenemos en la cabeza? ¿Qué nos coloniza el pensamiento para crear nuestras conclusiones? Lo más difícil es darnos cuenta que el pensamiento está colonizado a través de distintas áreas en las que nos formamos.

Apreciamos o despreciamos las cosas, criticamos desde nuestra concepción prefabricada, es por ello que la convocatoria descolocada y no tan loca es atreverse a dejarse afectar por aquello que tenemos oportunidad de ver, sentir y/o vivir.

Transbastardxs se convierte entonces en una propuesta performática de apertura a la transexualidad, el transgénero, la teoría queer y al borrado de los límites, aquellos que son los más nocivos, los cánones establecidos, las ideologías, lo que denigra a la otredad, lo que nos mata como diversidad, lo impuesto.

Encadenado a los eslabones
del propio espíritu danzarín
del cada uno
que cada uno es.
[…]
-hilo de la gigantesca telaraña
que tejemos cada cual con su cada quien
día a día-
para ser parte de la vida propia y de uno,
ni modo,
como cada quien la va viviendo
¿o no?

-Ricardo Pérez Montfort-

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