Fragmentario de la comunicación rupestre*

Al terminar el mes de abril de este 2017 llegó a mis manos un libro muy querido por muchas razones. En un texto que reúne ocho artículos presentados en los encuentros regionales de la Asociación Mexicana de Investigadores de la Comunicación, de la que fui presidenta durante el periodo 2015-2017. Una de las propuestas que presenté y cumplí fue organizar reuniones académicas en diferentes partes de nuestra república mexicana. Fue así como Coahuila, Aguascalientes, Oaxaca e Hidalgo aceptaron el reto y fueron escenarios de reflexiones y debates. Este libro, primer tomo de cuatro, reúne ocho de los trabajos presentados en estos encuentros regionales, cada artículo firmado por especialistas de la comunicación de trayectoria destacada. Les comparto lo que escribí en su introducción:

Sensible a la falta de difusión que tienen investigaciones en distintas zonas de México, AMIC realizó cuatro encuentros regionales; uno al norte, dos en el centro y uno más en el sur. La respuesta fue generosa: investigadores procedentes de dichas regiones participaron o asistieron a las conferencias y mesas de trabajo, presentaron sus libros, aprovecharon el espacio de diálogo y debate. De igual manera, quienes no conocían a la asociación o no habían tenido oportunidad de colaborar en los eventos de la misma se acercaron para conocer el trabajo realizado, participar, valorar el compromiso, y más de uno, identificarse de inmediato.

Es así como surge esta colección de estudios de la comunicación que presenta ensayos y artículos de investigadores de todo el país que participaron en los encuentros regionales. Quienes se interesaron en integrarse a estas publicaciones aceptaron que sus textos fueran dictaminados, que el formato de cada tomo fuera plural y diverso —como son los estudios de comunicación— y que se presentaran contenidos que delataran la variedad de temas que se analizan desde diversas ubicaciones en México.

En este tomo se encuentran investigaciones sobre el cine que aborda los escenarios de la frontera México-Estados Unidos; los retos del Canal del Congreso y los compromisos del poder legislativo con su medio de difusión; el periodismo y la violencia en Guerrero; un “cártel” que delata los compromisos de investigación al norte de la República mexicana; los detalles que permiten descubrir la perspectiva de género al revisar una noticia en la prensa; las formas de seguir viendo la telenovela; la pluralidad y generosidad de las radios comunitarias y el derecho de réplica y su historia.

La investigación en comunicación crece; a veces al ritmo de los grupos de investigación de AMIC, a veces de acuerdo con necesidades o destellos, originalidades o hasta necedades personales, pero cada uno de estos trabajos permite dar vida a los estudios de comunicación y reconocer que AMIC puede acompañar perspectivas, urgencias, pasiones y transformaciones.

 

El texto que abre este libro es el de Maximiliano Maza, nuestro conferencista magistral del primer encuentro realizado en Coahuila. Con gran soltura y sencillez, hace un recorrido por el cine mexicano que ha abordado el tema de la frontera entre México y Estados Unidos, así, De Búfalo Bill al muro de Donald Trump: barbarie, desarraigo e identidad en el paisaje del cine fronterizo, desde el primer párrafo el autor advierte:

 

La frontera entre México y los Estados Unidos es el espacio de intersección o ecotono entre dos entidades culturales que, al coexistir y traslaparse, generan un nuevo medio ambiente o tercer espacio en el que “el significado y los símbolos de la cultura no poseen unidad ni fijeza primordiales” (Bhabha). En dicha zona fronteriza, elástica y en perpetua transformación, “el límite no marca diferencias, sino que crea un espacio extendido que rebaja el límite y crea su propia, característica zona de influencia” (Gómez Montero). Si concebimos a la frontera desde esta perspectiva, resulta interesante explorar los diferentes caminos que el cine ha recorrido para llegar a retratarla como un espacio social y culturalmente híbrido, en el que las desigualdades económicas y políticas no son razones suficientes para perpetuar la imagen de una región dividida… ¿De qué maneras ha sido representado el espacio de la frontera entre México y los Estados Unidos en el cine y cómo se pueden interpretar dichas representaciones? El concepto de paisaje cinematográfico constituye una herramienta adecuada para estudiar al cine fronterizo y valorar sus películas como productos de los diferentes discursos ideológicos promovidos a lo largo de la historia por una industria audiovisual cada vez más integrada en términos económicos, políticos y sociales.

 

Por su parte, Norma Pareja hace un recorrido detallado por la televisión parlamentaria en México y analiza los casos del Canal del Congreso y ciudad tv, el canal de la Asamblea. Con precisión, ella destaca:

Resulta relevante mencionar que en México se han gestado cambios importantes en materia de medios públicos televisivos en la década del 2000 y la primera mitad de la década de 2010: el nacimiento de Capital 21, canal operado por el Sistema de Radio y Televisión del Gobierno de la Ciudad de México entre 2008 y 2010; la creación del Organismo Promotor de Medios Audiovisuales (opma) en 2010, su expansión y creación del canal Una voz con todos en el canal 30, en la Ciudad de México con operaciones en diversas ciudades del país y su consiguiente transformación, en 2014, en el Sistema Público de Radiodifusión del Estado Mexicano; la promulgación de la Ley de Telecomunicaciones, Radiodifusión y Servicio Público en 2014, derivada de ella, la Ley del Sistema Público de Radiodifusión del Estado Mexicano; el inicio de transmisiones del Canal del Congreso en señal abierta de Televisión Digital Terrestre en el Área Metropolitana de la Ciudad de México, en 2015, luego de haber iniciado transmisiones desde 1998 en señal restringida; así como el surgimiento del Canal de la Asamblea de la Ciudad de México con transmisión en señal abierta.

 

Rosa Isela Reyes Ramos y Aurora Reyes Galván son investigadoras que estudian el periodismo nacional y se aproximan, se arriesgan, viven los riesgos del gremio periodístico en el estado de Guerrero. Señalan desde el primer párrafo las dificultades y hasta tragedias que viven los periodistas en esta región. La violencia, indican, se ha encrudecido, de 1997 a 2017, han sido asesinados 12 periodistas. Con datos y argumentos ellas denuncian la relación peligrosa entre violencia, minería y periodismo en Guerrero. En sus primera reflexiones ellas destacan lo siguiente:

Con base en una primera entrevista, se ha confirmado que en Guerrero, publicar trabajos sobre el narcotráfico y la colusión que tienen los políticos con las bandas delictivas sí es riesgoso para los periodistas; el periodista F empieza a recibir amenazas cuando publica trabajos sobre narcotráfico y políticos involucrados.

En su opinión, además de la actividad minera, los distintos proyectos de desarrollo presentados por el gobierno son un factor de violencia, debido a que los gobernantes son corruptos y otorgan permisos a cambio de dinero, por lo que las investigaciones periodísticas y los opositores de los funcionarios y empresarios son enfrentados, ocasionado muertes de distintos líderes sociales y el gremio periodístico.

Las empresas mineras son sólo el corruptor y mientras exista un gobierno corrupto que otorgué permisos éstas seguirán operando” detalló el periodista F.

Entonces el gobierno al aceptar el dinero de las empresas mineras está comprometido a dejar que haya violencia en dichas zonas y es el Estado quien permite que los grupos delictivos actúen: la consecuencia es que la violencia salga de control.

Cabe recalcar que el trabajo periodístico en Guerrero es controlado por bandas del crimen organizado, por ejemplo, en Tierra Caliente, los periodistas están obligados a no publicar sus trabajos: la libertad de expresión se está coartando.

 

Un cártel diferente es presentado por Alma Gutiérrez Leyton, es un cártel formado por los investigadores de la zona norte de nuestro país, cuyos temas no pueden estar más cercanos a lo que se vive en el estado, la violencia y los medios de comunicación. La autora detalla nombres de estudiosos y temas que están trabajando, por lo tanto concluye:

El estudio de la violencia y sus diferentes impactos en la ciudadanía (o audiencias) es una línea de investigación relativamente nueva, en comparación con las tradicionalmente trabajadas por los académicos de las Ciencias de la Comunicación. Ha sido posible ubicar cómo los primeros estudios que se basaron en la aplicación de la Cultura de la Legalidad involucraron a investigadores de diversas áreas e instituciones, pero paulatinamente se concentraron en las Ciencias Sociales y específicamente en las Ciencias de la Comunicación.

Estos esfuerzos aún resultan insuficientes para lograr la comprensión de este problema social que aqueja a todo el país, pero que en el noreste de México encontró el contexto para estallar de manera agresiva, antes que en el resto de la República, lo cual resulta un reto para incorporar el trabajo multi y transdisciplinario que enriquezca la nueva línea de investigación.

 

La importancia de analizar los medios de comunicación desde la perspectiva de género es destacada en el estudio presentado por Daniel Carrasco y Elvira Hernández Carballido. Los autores eligen el caso de la primera mujer mexicana nombrada secretaria de estado, Rosa Luz Alegría, y revisan la forma en que la prensa nacional dio a conocer tal noticia. Se parte de cuatro supuestos:

 

  • La noticia fue difundida a través de la información oficial elaborada en las oficinas de comunicación social que destacaron su nombramiento.

  • La tendencia a desacreditarla por el solo hecho de ser mujer.

  • La constante preocupación que ella demostró al dar su propio testimonio por cuidar la imagen.

  • Calificaciones estigmatizadas porque una mujer parece romper con imágenes conservadoras en torno a las mujeres y su presencia en escenarios públicos provoca cambios.

 

Por su parte, Juan Antonio Doncel de la Colina hace un recorrido por la televisión para descubrir los procesos de identificación a través del consumo de telenovelas por parte de público juvenil en Monterrey. En su resumen introductorio detalla su objetivo central:

 

Se pretende señalar, por una parte, cómo los procesos identitarios de las jóvenes preparatorianas se caracterizan por reacciones diversas: la resistencia a la identificación con los personajes (y con la propia realidad étnica), la asunción del depauperado rol del indígena y del ideal de aspiración respecto a las clases adineradas, la identificación de conflictos y relaciones familiares, el reconocimiento de problemas de integración social y de valores como la superación personal, la asociación entre identidad étnica y campesina, etc. Por otra, veremos que en el discurso de las universitarias prima una perspectiva mucho más crítica, así como que implica un mayor alejamiento personal del mensaje emitido por estas telenovelas. Aquí aparecerán reacciones como la crítica racional a la victimización y a la vejación del indígena, el desapego emocional respecto a lo que observan y, por último, el desarrollo de cierta conciencia étnica vinculada a una conciencia de clase.

 

Experta y comprometida con la radio comunitaria, Irina Vázquez, desde sus propias pasiones y experiencias, recorre el origen e importancia de esta forma de hacer radio. Por eso, ella insiste en repetir lo que significa la existencia de esta manera de hacer de radio:

 

…las emisoras comunitarias también son espacios de resistencia cultural pues “cuestionan las formas, las imágenes y los mensajes producidos por las corporaciones de medios dominantes”. En este sentido, las radios comunitarias fortalecen la identidad y la cultura de lo local: su historia, indumentaria, música, danza, gastronomía, tradiciones y la propia lengua, al ser un espacio para que la comunidad se narre a así misma y comparta sus propios signos y códigos, lo que posibilita redefinir su identidad en los individual y colectivo. Las radios comunitarias permiten también incorporar nuevos lenguajes; otros sonidos, música y formas de hablar; nuevas formas de producción y formatos; nuevas formas de distribución de contenidos; nuevos tratos con la audiencia; formas de preguntar y de responder diferentes; otras formas de interpelar a las autoridades, etcétera.

 

Por último, uno de los investigadores de la comunicación más destacados de México, Javier Esteinou, explica con sencillez la importancia del Derecho de Réplica en México. Desde el inicio de su artículo es preciso y claro:

Reflexionar sobre el Derecho de Réplica o de Respuesta, implica analizar las condiciones jurídicas básicas para la aplicación de una elemental garantía universal de los individuos libres del siglo XII y una pieza fundamental para convertir parcialmente a los canales de información en medios de comunicación en la República. En pocas palabras, es trabajar sobre la creación de condiciones mínimas para ejercer la libertad de expresión y la defensa de la honra, el prestigio o el nombre de las personas, vía los medios de difusión en México, y con ello, avanzar en el proceso de construcción de la democracia en el país. En este sentido, el Derecho de Réplica, de Respuesta o de Rectificación es una demanda internacional que surgió en el mundo desde la década de 1950, cuándo la Asamblea General de las Naciones Unidas aprobó el Convenio Sobre el Derecho Internacional de Rectificación el 16 de diciembre de 1952. A partir de este momento surgieron gradualmente en más de 22 países del mundo los procesos sociales, políticos y jurídicos correspondientes para instaurar en cada nación dicho derecho como una garantía comunicativa mínima de los habitantes del siglo xx en el mundo (MacBride, 1980: 427).

 

Es así como este primer tomo de Fragmentario de la comunicación Rupestre, editado por Elementum, permite hacer un recorrido sobre las líneas de investigación que se trabajan en el país y que la comunicación se estudia de norte a sur, del centro a todos lados del país.

 

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