Grace relata la naturaleza del ser humano y sus fases emocionales: el amor, el enojo, la ira, el deseo, la soledad, la nostalgia, la melancolía, la calidez, la vida y la muerte. Como una especie de autobiografía, con todo y soundtrack incluido

 

AL REVISAR discos de antaño, me encontré con el ejemplar de un álbum muy representativo de los años noventa, quizá el mejor que se haya sacado. Me preguntarán, ¿es algún álbum grunge? Debo aclarar que no todo eran guitarras distorsionadas, aunque fuera lo predominante de aquellos años, algunos artistas se alejaron de aquel estilo y redefinieron una época con álbumes cómo: Dangerous, de Michael Jackson, el Dookie, de Green Day, o quienes pusieron al rap en el mapa con All eyez on me, de Tupac Shakur, y el Life after death, de Notorious B.I.G. Sin embargo, este material destaca por su virtuosismo y la sensibilidad impresa en el Grace, de Jeff Scott Buckley.

¿Por qué menciono este disco? Primero, debido a los 21 años de la partida de esa voz tan privilegiada, del talento que, de seguir vivo, quizá nos hubiera regalado más temas capaces de hacernos estremecer, en crear más canciones con la sensibilidad que lo caracteriza, y, ¿por qué no? Hacer canciones ajenas como suyas, como sucedió con ‘Hallelujah’.

En la sangre de Jeff corría una pasión musical y  un talento innato, más allá de la herencia de su padre Tim Buckley, un compositor de folk rock que probó las mieles del éxito con temas como ‘Song to the siren’, ‘Goodbye and hello’ o ‘Starsailor’, en los que hacía gala de su voz de tres octavas y media, pero cuya afición al alcohol y a las drogas lo llevó, paradójicamente, a una muerte prematura, cuando Scotty tenía 10 años.

Fue el álbum Physical graffiti, de Led Zeppelin, un regalo de su padre, lo que le permitió descubrir su vocación y emprender el viaje desde su ciudad natal, Anaheim, California, hasta la tierra de las oportunidades en Los Ángeles, donde se matriculó para asistir a la escuela de música, que en palabras de Jeff “fue una pérdida de tiempo”, aunque en esos años formó grandes amistades que perduraron hasta su muerte.

La cantautora británica PJ Harvey ha mencionado a Jeff Buckey como una influencia

En 1991, tras la muerte de su padre, Jeff se encontraba en Nueva York, en una iglesia de Brooklyn, con guitarra en mano, tocando cuatro canciones a manera de homenaje para aquel hombre, a quien no llegó a conocer bien. Mucha gente detectó similitudes entre padre e hijo, creyendo que intentaba hacer una carrera de cantante en su nombre, por ser el descendiente del trovador que le cantaba a las sirenas. La respuesta de Buckley fue:

 

Me molestó no haber estado en su funeral. He usado este homenaje para mostrar mis respetos. Esto no es un trampolín, es algo muy personal

 

Cuenta la leyenda que, al terminar de interpretar ‘Once I was’, en el centro de la iglesia de Saint Ann, en Brooklyn, la multitud quedó tan extasiada, tan emocionada, que la gente había guardado silencio por la forma tan sublime de su interpretación. Quizá haya sido las cuatro octavas y media de su voz. Quién sabe. Sólo sabemos que a partir de entonces, la leyenda de Jeff había comenzado.

Según una entrevista concedida para The New York Times, en 1993, tras finalizar un pequeño concierto en una cafetería, una chica se acercó a Jeff, quien pensaba que la mujer en cuestión le iría a reclamar o a decirle algo malo, sien embargo le dijo: “tu alma es bella”. Ella definió su música, y muy probablemente su destino.

Grace apareció sobre la faz de la tierra un 23 de agosto de 1994, compitiendo férreamente con intérpretes y bandas, todavía en medio del movimiento grunge, como Chris Cornell y los Soundgarden, o el britpop, representado por Oasis, con su Definitely Maybe. Lo que distinguió  Grace de todos estos discos fue la sensibilidad impresa en las letras, desde aquellos temas inspirados en el rock pesado, hasta los himnos sacados de alguna canción góspel.

Duncan Sheik, compositor estadounidense, también mostró sus respetos a Jeff Buckey con A body goes down, tema que hace referencia al lugar del deceso de Jeff

El álbum tuvo ventas muy flojas en un principio, pero también gozó de una gran aceptación, no sólo de la crítica, quienes elogiaban la voz y el virtuosismo, sino también de los máximos ídolos de Jeff, y por consiguiente influencias en su formación musical, Jimmy Page y Robert Plant, de Led Zeppelin, Bob Dylan, Paul McCartney y un contemporáneo, Thom Yorke, mostraron su aprecio y respaldo. ‘Hallelujah’ fue considerado como la versión definitiva sobre todas las versiones, incluso por encima de su compositor original, Leonard Cohen.

Seth Jacobson sobre Jeff: “en una época en que la banda sonora de la angustia juvenil estaba definida por las guitarras grunge, las delicadas melodías y la sensibilidad estética le dejaban al margen de todo”

¿Cuál era la temática de Grace y por qué fue muy aplaudido? Reiteraría mucho la estética, la simpleza y el virtuosismo, pero hay algo más allá que sólo lo superficial, el álbum relata la naturaleza del ser humano y sus fases emocionales: el amor, el enojo, la ira, el deseo, la soledad, la nostalgia, la melancolía, la calidez, la vida y la muerte. Como una especie de autobiografía, con todo y soundtrack incluido.

Sin embargo, la efervescencia provocada del disco hizo que Jeff se alejara de sus orígenes, de tocar en pequeños establecimientos, para dedicarse a giras más grandes. En algunas ocasiones refirió que la despiadada industria musical lo había llevado a una situación insoportable, al exponerse a las exigencias de las disqueras, de hacer un segundo álbum, tan magnífico como el primero. La única forma de desapegarse por un momento de esa relación tensa era haciendo un tour por más de dos años.

El fallecido líder de Soundgarden y Audioslave, Chris Cornell, también ha manifestado en repetidas ocasiones la influencia de Buckley en su carrera como solista

Dave Lory, exmanager de Jeff, confesó hace un mes, en una entrevista a Talia Sclanger, que los días previos a la muerte del cantante éste “llevaba comportándose de una forma tan extraña […], le pidió matrimonio a su novia Joan Wasser, intentó comprarse un auto y una casa nuevos, incluso hizo una solicitud para trabajar como cuidador de mariposas en un zoológico…”. En pocas palabras, Jeff estaba dispuesto a sacrificar su carrera como músico para formar una familia.

Memphis, mayo de 1997. Según el testimonio de Keith Foti, roadie de Jeff, viajaron a esa ciudad para finalmente darle gusto a la disquera, con la grabación de un segundo disco, al que titularía My sweetheart the drunk; hay una versión que refiere que habían llegado con suficiente anticipación, otra, que no encontraban la dirección correcta de los estudios. Al final de todo decidieron irse a la ribera del río Wolf para esperar una respuesta. O al menos que hubiera alguien que los ayudara a llegar al lugar de los ensayos.

Entonces, sin ningún recato, Jeff tomó la grabadora en la que tocaban canciones de Jane’s Addiction y de John Lennon y puso ‘Whole lotta love’, de su banda favorita, Led Zeppelin; se metió al río con todo y ropa, mientras cantaba y nadaba. De pronto un barco pasó, lo que provocó que Foti fuera a recoger la grabadora para que no se estropeara, y de un momento a otro, Jeff desapareció de la vista de todos. Desgraciadamente, el artista que fue capaz de hacer llorar a Thom Yorke había sido hallado muerto cinco días después.

Desde entonces, la escena musical echa de menos a uno de sus mejores intérpretes, extraña su particular forma de darle la emoción correcta y ha creado un vacío para quienes fueron sus grandes amigos, entre ellos la vocalista de la banda de dream pop Cocteau Twins, Elizabeth Fraser, quien le dedicó una canción introspectiva a manera de homenaje, en la que reflejó sus pensamientos tras saberse la desaparición física de Jeff, y que se acompañó de Massive Attack para darle un mejor énfasis de tristeza. El resultado: ‘Teardrop’.

Escuché que está perdido en el rio/Dicen que no está en ninguna parte…/Creo que ahora está cantando en el agua”

Por lo menos sabemos que el legado de Jeff no queda solamente en sus discos póstumos y de tributo, sino que otros artistas como Matt Bellamy, de Muse; Chris Martin, de Coldplay, y el mismísimo Yorke, de Radiohead, reconocen su influencia al momento de cantar. Además que diversas bandas han hecho canciones a manera de homenaje, desde agrupaciones indie como Kashmir, Heather Nova y Ours, hasta nombres reconocidos como Miranda Cosgrove (sí, la de iCarly) y Chris Cornell. Definitivamente podremos decir que Jeff Buckley pudo hacerse de un nombre sin depender de la fama de su padre, pero sobre todas las cosas, dejó una gran escuela.

EN CORTO

Buenas noticias trae Interpol a sus grandes fanáticos, pues ya anunciaron el lanzamiento de su más reciente producción: Marauder, de la que la CDMX tuvo la oportunidad de ser uno de los primeros en enterarse de la primicia. Paul Banks, el líder, afirmó que el disco tendría un toque autobiográfico, así que veremos qué pasa. Por lo pronto se anunció que se liberará el 24 de agosto, pero mientras llega el día, escuchemos un adelanto.

Hacer Comentario