Borges declaraba sin ningún complejo que le gustaban las historias del Oeste…

 

…SE LO DIJO al periodista Antonio Carrizo en una entrevista famosa. “Ahí está la épica”, le dijo. “Ahí está el coraje, el jinete, la llanura”. Luego, Pío Baldelli, lanzó un diagnóstico incontrastable: “En la infancia del espectador adulto hay nostalgia de crimen.” Estoy de acuerdo con ambos. No sólo eso; me declaro yo también fan del género. Durante toda mi adolescencia, Clint Eastwood fue mi actor de Hollywood favorito. Y en México, los hermanos Almada. Lo único que siempre sentí fue que hubiera tantas películas y tan pocos libros. Sí, yo también me soñé forajido. Tienen razón Borges y Baldelli: el western es una épica ahistórica que, en virtud de esta condición, nos permite recuperar la inocente amoralidad de la infancia, cuando jugábamos a disparar pistolas y matar a nuestros amigos. “El western —dice Ángel Fernández-Santos— surgió en el interior de una mentalidad nostálgica.” Yo creo que la nostalgia tiene que ver con esa época al margen de la historia real, cuando el norte de México y el sur de Estados Unidos convivían y se enfrentaban en un espacio libre de abstracciones y justificaciones políticas o morales. El forajido no mata por una idea ni en bien de la humanidad ni porque Dios se lo ha mandado; es un ser esencialmente, admirablemente desinteresado. Actúa movido por sus pulsiones, porque quiere cobrar una recompensa o poseer un caballo o porque hace mucho calor, como el extranjero de Camus. Y aun éstas son justificaciones secundarias. En realidad —volviendo a Fernández-Santos— mata porque es sensible a “la potencia estética del crimen”. De ahí su poder de seducción, su poeticidad.

 

Estas cosas me han venido a la mente después de leer la nueva novela de Hilario Peña: Un pueblo llamado Redención. Se trata de un western, en esta época en la que ya prácticamente nadie escribe westerns. Y además de hacer algo que casi nadie hace, hace algo que casi nadie ha hecho, salvo en páginas o capítulos de obras con otro tema, no en un libro completo, que yo sepa. Un pueblo llamado Redención es un western contado desde el lado de acá, South of the Border. Revela un sustrato histórico que no se ve en las obras de nuestros vecinos.

En efecto, la novela habla de cómo, después de consumada la Independencia de México, los habitantes de la vieja Vizcaya quedaron abandonados, a merced de indios bárbaros y colonizadores y aventureros brutales. Y cómo esto fue el caldo de cultivo de las condiciones que llevaron a la pérdida de esos inmensos y salvajes territorios.

Aquí habría que aclarar que no se trata de una novela histórica porque el énfasis no está en los hechos documentados sino en su aspecto anecdótico. En todo caso se trata de microhistoria. En efecto, a Hilario Peña no le interesa discutir qué opinaban los partidarios de la guerra, sino cuánto les pagaba a los mercenarios el gobierno de Chihuahua por cada cabellera de indio.

Los personajes: Cornelio Callahan, quien de niño “fue raptado por indios mojaves; de adulto, combate apaches en Sonora, participa en el exterminio de bisontes en Texas y protege la planta de las minas en Chihuahua”. Luego aparece un matón con el muy castizo nombre de Vicente Idelfonso Ponce de León Quijano y Castillo, y viene a completar el triángulo un pistolero llamado Higinio Montoya, quien habría podido ser “el bueno” de la historia, si no fuera porque, también en esto, Hilario Peña utiliza los clichés sólo para romperlos. Porque al final de cuentas, como el mismo autor le dijo en una entrevista a Javier Vieyra, Un pueblo llamado Redención “no es una historia de buenos y malos, es una historia de malos y más malos”.

En todo esto se ve la distancia que marca respecto a la novela histórica y su afortunada inclinación al lado de la novela de aventuras. Ahí están, para reforzarlo, los guiños intertextuales a Gogol y a Cervantes y los juegos con el lenguaje.

Con Un pueblo llamado Redención, novela que empezó siendo becario del programa Jóvenes Creadores del Fondo Nacional para la Cultura y las Artes, Hilario Peña se hizo merecedor del Premio Bellas Artes de Novela José Rubén Romero 2016.

 


TÍTULO: Un pueblo llamado Redención
(Premio Bellas Artes de Novela José Rubén Romero 2016)
AUTOR: Hilario Peña
AÑO: 2017
EDITA: Grijalbo (Penguin Random House)

Sobre El Autor

Agustín Cadena

(1963) Del corazón del Mezquital. Ensayista, narrador, poeta y traductor. Estudió letras inglesas, maestro en literatura comparada. Compartió como docente en la Universidad Iberoamericana, el Austin College de Texas y la Universidad de Debrecen, en Hungría. Sus letras también se leen en inglés, italiano y húngaro. Tradujo a Bukowski, Brooks, Lowell, Hughes y Freely, entre otros. Colaborador de Blanco Móvil, Cabañuela, El Día, El Nacional, Excélsior, La Jornada, Los Libros Tienen la Palabra, México Desconocido, Momento (San Luis Potosí), Periódico de Poesía, Plural, Punto de Partida, Reforma, Revista de la Universidad Pedagógica Nacional, Revista Universidad de México, Siempre!, Summa, Tierra Adentro, Unomásuno, Utopías... y, por su puesto, LA RECOLETA

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