Lo innombrable: ese
 monstruo de la naturaleza
que todo lo liga**

Hay un mundo allá afuera, vida, le llaman. Pero hay un mundo aquí adentro dando vida a lo de allá afuera.

Lo innombrable como ese resplandor  recreándose en las miradas mirándote desde el afuera oscilante con el adentro, “adentro no cabe adentro”*. Lo innombrable como un monstruo. Lo innombrable como un ser que espera ser encontrado, como un individuo que está a la espera de la escucha, un aparecido que nos religa y nos asusta. ¿Qué cosa es lo innombrable?

Desde la negación de lo que se busca nombrar es sencillo hablar de lo innombrable, pero cuando se quiere nombrar, entonces sí que es difícil concluir  qué cosa es aquello de lo que buscamos hablar, porque el monstruo comienza a devorarnos, porque las palabras no alcanzan, porque aun a pesar de saber bien qué cosa es lo innombrable, aun cuando habita en nosotros, aquello no se puede nominar.

Es la cosa innombrable la que no se deja apresar por el que escribe, fotografía, habla, crea, investiga, es aquello que reconocemos habitante de nuestra realidad, que nos atraviesa, y entonces nos cuestiona los lenguajes, porque es lo nombrable ese monstruo del lenguaje que todo lo ausenta con su presencia. Allende de unirnos como especie, nos aleja de la escucha de lo innombrable, se torna representación.  Lo innombrable es aquello que se simboliza, pero que no está allí, y sin embargo, artistas de ayer y hoy le han atrapado en el tiempo, pero ¿es lo innombrable lo que se atrapó? ¿O es el espectador el que  hace lo innombrable nuevamente?

Es una trampa me queda claro, es una trampa de lo innombrable para permanecer en el tiempo, porque es en nosotros donde perdura y perece, donde permuta entre el pensamiento y la poesía, lo innombrable tiene habilidades inmortales, el silencio por ejemplo.

Dice *Hugo Mujica en una de las entrevistas que le realizan:

“El silencio cuando es humano no es silencio, el silencio está ahí. […]. El silencio es algo que está ahí expresando lo que no escuchamos porque hablamos, entonces en realidad el silencio encarnado es volverse escucha y volverse escucha es curiosamente volverse algo más esencial que el animal que habla.”

Entonces, las habilidades de lo innombrable que traspasan lo humano, aquello que no hemos denominado, que no hemos conseguido apresar  pero que está allí haciendo silencio, ligándolo todo ¿en donde empieza, donde termina?

       ¿Qué es esto que me aprieta el pecho? ¿Mi alma que quiere salir a lo infinito o el alma del mundo que quiere entrar en mi corazón?

 Rabindranath Tagore

**Extracto de un apunte aislado y ambiguo sobre la clase de un profesor que habló del Hipias mayor, también conocido como ¿Qué es lo bello?, uno de los diálogos de Platón

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