PACHUCA, JUNIO 10.2017.- Estamos a punto de entrar a la segunda mitad del año, casi resignados a que el gobernador Omar Fayad no se atreviera a designar al primer titular de la nueva Secretaría de Cultura. casi resignados a ver a Olaf Hernández como el eterno enlace para la construcción de la política cultural del estado. Hoy, un sábado nublado de junio, el asueto se vio atravesado con la noticia, Olaf, después de todo, es el primer secretario de Cultura Hidalgo.

Así que cuando despertamos Olaf todavía estaba ahí, sólo que ya no tenía que ocultarse ni negar lo que todos sabíamos por respetar los tiempos de su jefe, el jefe del Ejecutivo estatal. Ahora sí, con las ventanas bien abiertas, el cuestionado Doctor en ciencias sociales y políticas es, de manera ofical, el señor secretario.

Aunque tarde, el gobernador Omar Fayad, quien no dio posesión a su exenlace (lo hizo el secretario de Gobierno Simón Vargas), cumplió con lo dicho antes a los preguntones inquietos y a quienes consideró “grupos que quieren controlar” la dependencia: “nadie se va a quedar con la Secretaría de Cultura más que el gobierno del estado de Hidalgo y el gobierno la va a controlar, ¿por qué? Porque es la atribución del gobernador, no de los grupos”.

De esta manera, sobre toda la buena o mala opinión que la comunidad cultural y artística tenga sobre el perfil de Hernández Sánchez, el también licenciado en derecho ratifica lo que todos sabíamos. Ahora, no sólo es oficial su nombramiento, también son oficiales todos los problemas que enfrenta la recién creada dependencia en términos de presupuestos que no alcanzan nunca para cubrir la demanda de creadores y promotores culturales que hacen cuanto pueden para aportar a la historia de su estado.

 

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