En el marco del Festival de Narradores Orales, los cuentacuentos comparten sus opiniones y experiencias en el escenario, donde imprimen su más grande pasión: las historias

PACHUCA, Hgo., 29 de enero de 2016.- Por la noche, y desde hace apenas unos días, el teatro Hidalgo abre sus puertas y da la bienvenida a un puñado de narradores que desperdigan lo mejor que tienen para complacer a su público, que poco a poco se hace más numeroso.

Pasadas las 19 horas, los asistentes toman sus lugares y observan a los actores salir. Durante unos minutos, sólo se escucha una voz: la del cuentista, que da vida a las historias más simples, pero con tanta pasión que los escuchas proyectan su pensamiento hasta los restaurantes o paisajes donde se desarrolla la fábula.

Amores frustrados pero bien librados, anécdotas de vampiros en la Bella Airosa y un cocodrilito que deseaba con fervor comerse un niño; cuentos para niños, jóvenes y adultos. Entusiasmo y risas se apoderan del escenario noche tras noche, pero ¿qué piensa el narrador? ¿qué siente al encontrarse frente a su público?

En entrevista con La Recoleta, Jorge Skinfield compartió su creciente admiración por el desarrollo que observa de los asistentes gracias a su constante participación en los festivales. “Entre más narradores habrá más público”.

Skinfield comentó que “una vez narrador, la actividad se vuelve una de las más importantes en la vida”.

“La oportunidad de conocer otros acentos, otras historias, el lado divertido de la literatura; el narrador se convierte en un divertido promotor de la lectura; arrancar risas, suspiros, ver los sentimientos que una fábula produce en los espectadores es uno de los principales motivos por los que no es tan fácil abandonar la narración”

“No se trata de seleccionar historias sin sentido, no hay que contar chistes o narraciones cómicas sólo por arrancar el chiste de pastelazo, esta debe tener cuerpo, dejar algo al espectador”, dijo Jorge Skinfield, quien finalizó la entrevista con la invitación al Festival Un Aplauso al Corazón, en mayo.

Una de las narradoras invitadas, la española Luisa Aguilar, llegó al teatro Hidalgo con la experiencia del cuento infantil a partir de los títeres.

“En el caso de la narración oral, a diferencia de los títeres, encontramos una conexión muy fuerte, muy primaria con el público porque tienes únicamente la palabra; es un viaje, sugerir al público a través de la palabra toda la historia, desde los olores, imaginar los paisajes, los personajes… Un camino que no quiero abandonar, a partir de ahora, una de mis actividades principales”

“En Huichapan y Nopala, además de la ciudad, me encontré con un increíble recibimiento, experiencias impresionantes al aire libre, dentro de teatros, hay una gran disposición, mucho gusto por escuchar”, agregó Luisa sobre su estancia en municipios.

“Te tienes que enamorar de lo que vas a transmitir, no se trata de contar un cuento por contar. En mi caso, quizá no expreso las historias al poco tiempo de escucharlas, sin embargo ahí están, y dejo que mi instinto escoja el momento para dejarlas salir”

“En este festival me sorprendí particularmente porque he conocido grandes compañeros narradores, historias que merecen ser contadas de nuevo y esa facilidad por llevar las historias a otros municipios, no me quiero ir, sin duda, quiero regresar”, finalizó.

El Festival de Narradores Orales termina sus presentaciones este viernes, a las 19 horas en el teatro Hidalgo, con su última carga de grandes cuentos dispuestos a hacer reír a todo el que deseé escucharlos.

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