– Y si tienes el derecho a votar, ¿qué harás con él?

– Lo mismo que tú; ejercer mis derechos

 

La directora británica Sarah Gavron se entregó a la historia de la emancipación por excelencia en el mundo. Mujeres que nunca tuvieron nada, nada tuvieron para perder en la decidida lucha por alcanzar la equidad a través del derecho a votar y ser votadas.

Sufragistas es un título simple pero cargado de confrontación y amarrado a un momento de la línea del tiempo que no termina de quedarse en el pasado como una efeméride lejana y para conmemorar.

Sufragistas, que por definición califica a las personas facultadas para elegir a sus representantes, tomar parte en leyes o sancionar injusticias, recuerda a las mujeres privadas de un ejercicio vital para la anhelada democracia, no sólo ellas, las del pasado, las iniciadoras de un movimiento feroz, también habla de voces silenciadas en una sociedad de “avanzada”, como la nuestra.

La película estrenada en 2015 en el Reino Unido, cuna del voto femenino, toma un recorte del contexto previo a la Primera Guerra Mundial. La línea del guion demuestra la clara intención de Sarah Gavron por destacar los episodios verídicos que por sorprender al público con sensacionalismos cinematográficos o brillar en los premios del séptimo arte.

El cine volvió a servir como un canal para la necesaria recuperación de la lucha y es conveniente para el mundo de hoy. Acá, en nuestro entorno, el más local, resulta atinada cuando las madres, las esposas, las jóvenes, las niñas y las abuelas se descubren en el recurso del voto duro, el derecho a elegir sin opción a quien las gobernará sin la menor garantía para vivir de manera digna.

¿Para qué rodar un filme sobre las mujeres de antes? En las escenas de un drama situado entre 1910 y 1920 hay casos de jóvenes sumergidas en los vapores de lavanderías, perdidas bajo el cinturón de sus esposos o el yugo de sus padres; a la buena del patrón pervertido, al consagrado servicio de sus niños.

Es posible que el drama histórico no caducara, en la actualidad las escenas de Sarah Gavron se repiten como una condena bíblica. Ellas mueren todavía sin dejar de respirar. Sus corazones son apagados por el odio, la segregación, la libertad acotada, la pobreza y el destino aprehendido de la presunta inferioridad.

¿Cuántos años pasaron desde la primera resistencia moral? Una cinta que documenta fechas, momentos y notas de viejos diarios de principios del XX acaba como una parábola de lo actual, lo inmediato, lo real.

Con puntos suspensivos al principio y al final del proyecto fílmico, Suffragistas reprocha al mundo: ¿por qué la historia continúa?

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