Así terminamos la gira que los Rolling Stones dieron por las ciudades más importantes de América Latina. Llenos totales y generaciones de familias juntas para disfrutar los quizá últimos conciertos de esta, una de las bandas más longevas de la historia del rock. 118 mil fans en la Ciudad de México en dos fechas, el Foro Sol abarrotado para cantar el tracklist del tour con ‘Jumping Jack Flash’, ‘Sympathi for the Devil’ y ‘Paint it black’, entre muchos otros temas del repertorio clásico de esta banda que bien podría dar un show de cuatro horas o más. Pero tenemos un detalle. La edad. Uno de ellos rebasa los 70 años y por más espíritu rocanrolero que se tenga hay que administrar las energías para terminar con una gira como esta.

Ya se veía venir, desde el año pasado y antepasados la banda se reunió para ponerse en forma. Calentaban motores, se revisaban a sí mismos y se preguntaban si en verdad podrían aguantar la presión de un tour mundial con siete décadas encima. La respuesta fue sí y lo llevaron a cabo para beneplácito de nosotros, sus satánicos seguidores.

La noche empezó a caer en la Ciudad de México y antes que la banda hiciera su entrada triunfal Little Jesus, agrupación del extinto Distrito Federal, hizo su aparición que sirvió para poner a punto el audio que ensordecería el recinto con la música de los Rolling Stones. Poco después de las nueve en las tres pantallas gigantes que acompañaban al monstruoso escenario se proyectó un video antesala del concierto, al finalizar, una voz emocionaba a los presentes “Ladys and gentlemans… The Rolling Stones”. Ese grito dio pie a los primeros acordes musicales identificables en las primeras notas, ‘Star me up’, la pirotecnia se alzaba en los cielos y Mick Jager, Keith Richards, Ron Wood y Charlie Watts aparecieron en escena con vitalidad tal que parecían veinteañeros al inicio de su carrera musical.

No sólo mexicanos, también los extranjeros en nuestro país presenciaron el concierto exclusivo para América Latina. Concierto emotivo al ver en los ojos de los que ya tienen más experiencia una película de felicidad absoluta, donde la banda sonora es el rock and roll de sus satánicas majestades. Abuelos con sus hijos y hasta nietos, personas que rebasaban el medio siglo y que volvieron a ser jóvenes por casi dos horas, hijos que recordaron pasajes de su niñez junto a ese padre que no podía evitar emocionarse y nietos que vivieron dos conciertos a la vez, el de la banda y el de sus antecesores en una versión que hasta ese momento desconocían y quienes ahora han comprendido la grandeza de los Rolling Stones. Tres motivos diferentes pero unidos por el rock and roll. Ebrios algunos, y me pregunto ¿por qué? Quizá por la cerveza que brotaba en gotas de sudor casi al instante de ser consumidas o ebrios de felicidad por el simple hecho de sentirse vivos un par de horas. O posiblemente en shock sin creer todavía lo que vieron y que seguramente ahora les cae el 20.

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Las ciudades más importantes de América fueron sede ideal para presentar el Tour Olé 2016: Santiago de Chile, Buenos Aires, Argentina; Montevideo, Uruguay; Río de Janeiro, Sao Paulo y Porto Alegre en Brasil; Lima, Perú, Bogotá, Colombia; Ciudad de México y La Habana Cuba. Una gira que debió terminar el 14 de marzo y que se extendió gracias a la petición de los mexicanos que necesitaban una fecha más para quienes se quedaron sin oportunidad de verlos en la primera oferta.

En la ciudad deportiva de esta ciudad, ante más de 700 mil gargantas dentro y otras 500 mil afuera, The Rolling Stones escribió un capitulo más en la historia del rock. Es increíble cómo una banda de este calibre y de esta antigüedad no sólo se encuentre activa si no que nadie les iguala en cuanto a audiencia.

“¡Volveremos!”, dijo Mick Jagger con su español. Nos deja duda, pero nos da esperanza. Hace que les creamos en la espera de un nuevo tour mundial con fechas para nuestro país. Como lo dije en un principio tras la extraordinaria gira latinoamericana decimos ¡y olé!

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