Dentro de la literatura, la ciencia ficción es un género que ha luchado por tener un lugar, mucho de su logro posicional se debe a exponentes que, pese a su narrativa enfocada sobre lo fantasioso, proyecta también realismo mimetizado.

Uno de estos ha sido el contemporáneo de la anti utopía, Ray Bradbury. En esta ocasión se presentará una de sus obras con más valor narrativo, tanto en lo temático como en lo estructural, se trata de Crónicas marcianas.

Desde el siglo veinte, la conquista a otros planetas se convirtió en tema recurrente de la literatura y del cine. La conquista de Marte ha sido una trama utilizada a partir de la atención constante que se ha tenido de este planeta en el mundo de la ciencia. Las crónicas de este autor van un poco más allá de una expedición al planeta rojo y el encuentro con sus habitantes. Es una crítica a la guerra y al expansionismo moderno; tomando en cuenta que fue escrita en la guerra fría tendría mucho sentido, pero el concepto puede adaptarse hasta en épocas actuales. Crónicas marcianas hace la suposición de la existencia de una cultura conquistada e infectada por enfermedades traídas por los colonos. Los marcianos son seres un poco más pacíficos que los terrestres, con hábitos y poderes muy ajenos al de los humanos.

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Ray Bradbury

Todo esto en conjunto, hace que estos sean representaciones de etnias siempre desconocidas por la visión clásica del hombre blanco occidental, figuras que van desde indígenas conquistados hasta vietnamitas invadidos. Bradbury retoma de manera irónica asuntos como el racismo, no solo con los marcianos, sino entre los terrícolas, cuando en una parte del libro los afroamericanos tienen la posibilidad de habitar el nuevo planeta, lo que causa un descontento con los de piel blanca.

El punto referente a la estructura del libro va más allá del tono irónico de las narraciones o la atmósfera misteriosa que contienen: los relatos pueden armarse y desarmarse, es aquí cuando se visualiza el rompimiento de la estructura lineal para la construcción de una novela. Pocos han sido los que juegan con la cimentación de los capítulos para una narrativa larga, Alejandro Baricco y Julio Cortázar son algunos de los ejemplos existentes.

En este caso, las crónicas de Bradbury son cuentos independientes que pueden leerse salteados sin ningún problema, pero a la vez forman los capítulos de una novela: ordenados cronológicamente tejen la obra desde las primeras expediciones hasta la casi extinción de los marcianos y la fundación de nuevas colonias, las cuales van a ser destruidas o abandonadas por los mismos terrícolas. A pesar de que conforme avanza el libro los relatos breves cobran más fuerza como capítulos que como cuentos, mantienen la autonomía, de manera que si se desea se pueden empezar a leer por orden del último al primero.

Dentro de la recomendación musical se hablará sobre un genio que al parecer habita en la misma órbita de Bradbury, se trata de compositor de rock progresivo Arjen Lucassen. Este guitarrista, cantante y compositor, tiene varios proyectos musicales, entre los más conocidos se encuentra uno llamado Ayreon, del cual es el único integrante fijo, los demás son invitados, incluyendo a varios cantantes famosos y vocalistas de otros grupos. Los discos de Ayreon siempre son temáticos y cada canción narra una parte de la historia, lo que provoca que prácticamente sus discos sean realmente novelas musicales. Para enlazar bien las historias de Marte, se recomienda el disco Universal Migrator.

 

Arjen Lucassen

Arjen Lucassen

La obra maestra de Lucassen se divide en dos álbumes: uno,  The dream secuencer y dos, The fight of migrator. La trama es sobre un humano que nace en una colonia abandonada de Marte, mientras la Tierra se está destruyendo por culpa de la guerra nuclear. En su absoluta soledad, quiere saber de dónde viene, cómo es su planeta de origen y la raza que lo habita, (sin tener conocimiento de que la Madre Tierra está ya en completas ruinas). El terrícola encuentra un aparato secuenciador de sueños que le permite conectarse por medio de realidad virtual a distintas etapas y lugares de su planeta azul. Entonces, los dos discos son un verdadero viaje melódico con influencias muy claras de Pink Floyd, Mike Oldfield, Rick Wakeman y metal sinfónico.

Esta historia puede remitir a un capítulo de Crónicas marcianas, en donde también unos nuevos viajeros a Marte descubren una base habitacional abandonada, en la que los robots sirvientes, continúan sus quehaceres sin conciencia de que los humanos ya no existen ahí. El secuenciador de sueños, al igual que esos robots, es una máquina que sigue haciendo su función, la única compañía del colono en todo el planeta rojo.

Entonces, lector, usted podrá deleitarse con uno o los dos discos de Ayreon, mientras lee algunos capítulos de Crónicas marcianas o toda la novela de un solo jalón. Ambas obras, tienen en común que pueden disfrutarse por fragmentos independientes así como por unidad.

 

 

Sobre El Autor

León Cuevas

El responsable y dueño de Sinestésica es el dibujante hidalguense León Cuevas. Reside en Ciudad de México y es egresado de la Escuela de Escritores de la SOGEM. Publicó varios cuentos en diarios digitales, así como uno impreso en la antología Encuentro de escritores hidalguenses del Centro de Arte y Filosofía. Publica también en Sayyeah.tv, sobre cine, espectáculos y libros. Tuvo diversas exposiciones individuales y participó en varias colectivas, tanto en Pachuca como en Ciudad de México. Es autor de la obra teatral “Las seis muertes de Ofelia”.

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