Recuerdo la primera vez que oí a Buena Vista Social Club, amé sus ritmos, aquella música me hipnotizó. -¡¿Quiénes son?!-, le pregunté a Raziel. -¡Buena Vista!-, me dijo. -¡Préstame el disco!-, se lo pedí tanto que me dio una copia que reproduje todos los días hasta memorizar cada seña del ‘Chan Chan’, ‘El cuarto de Tula’ y ‘Dos gardenias’. Nunca imaginé que los intérpretes de tan hermosas canciones eran incluso más grandes que mi abuelo. En la foto del álbum paseaba un elegante señor moreno con puro en un auto de los 50… Ibrahim Ferrer, Compay Segundo y Omara Portuondo fueron mis compañeros en la Prepa cuando también oía a Molotov y Panteón Rococó, esa fue la primera vez que miré hacia la Isla

 

ENTONCES quise conocerla, me atrapó con su música pero más con su historia, el Che Guevara, símbolo revolucionario inspirador para los jóvenes. Oía sobre muchas Cubas, opiniones divididas sobre su sociedad y sus condiciones de vida. Unos decían que los cubanos estaban muy mal, no concebían un gobierno así de comunista cuando la mayoría jalaba con la ley del capital.

En la tele, sabía de Cuba lo que me transmitían sus atletas, las voces de Celia Cruz y Gloria Estefan, “historias de éxito”. Por otro lado, cientos de personas en balsas improvisadas queriendo llegar a Miami, pero, ¿qué realidad es la que decide vivir un cubano?

Soñé tanto con este viaje, leí todo lo que pude sobre la Perla, pregunté a mis conocidos que ya la habían hecho de turistas y por fin llegó el día. Tres a la aventura, dos mexicanas y una buena amiga alemana. Bajamos del avión para ser recibidas por 36 grados de intenso apapacho. Cambiar nuestras monedas golpeó nuestros bolsillos pero el gasto se fue a segundo plano cuando vimos a las mulatas de uniforme con medias de red.

Pedro y Paty fueron por nosotras al aeropuerto, gracias a ellos conocimos a la Cuba detrás de los reflectores que venden su romanticismo, esa Isla real que anhelaba conocer, donde quedaron las grandes orquestas, los salones de baile, el son… Quería escuchar esas canciones que me trasladaban al Caribe del que no sabía nada. Todo quedó en el imaginario colectivo de una Cuba que ya no existe o que al menos ya no me tocó ver; me encontré con el posmodernismo isleño, jóvenes con celulares hablando de ‘Game of trons’, escuchando ‘Despacito’ y ‘Felices los cuatro’. Me sorprendió bastante pero… ¿por qué habría de asombrarme si todo el mundo baila reguetón y ve ‘Game of Trons’? ¿Por qué Cuba no tendría que hacerlo…?

Nos quedamos en Vedado, muy cerca del malecón y de la “Trinchera antiimperialista” que tapa toda la vista de la embajada de Estados Unidos, me encantó ver la diplomacia impresa en ese monumento frente a la sede diplomática.

Vi muchos carteles con el “Yo Fidel, ¿Qué es Revolución?” o “Revolución somos todos”, ese patriotismo está en el aire, el cubano ama su nación y la respeta, me gustó ver a una Cuba culta, segura y en transición, sentí que está en un punto medio en el que, por ejemplo, puedes usar un taxi modelo 1951 pero también puedes comunicarte con un Samsum Galax; beber un mojito o comprar una Heineken, no hay muchas opciones pero ya hay opciones.

Visitamos el emblemático malecón, el Granma, la Plaza de la Revolución, el Capitolio, Habana Vieja, las Cuatro Plazas, la Catedral, la Bodeguita del Medio, la Casa de la Música, el café Escorial, la Casa de la Cerveza… y todavía quería más. Aunque los días no nos fueron suficientes, intentamos romper con el itinerario habitual. Nos perdimos en las calles de La Habana Vieja donde sonaban timbales, percusiones y maracas, por fin algo más que reguetón.

Disfruté tanto del pequeño bar con son cubano y es que nunca había escuchado tanto reguetón en tan poco tiempo. El taxi, los antros, el reguetón estaban en todos lados. Pregunté por la música local, Chacal y Los Cuatro se escuchaban mucho, o sea, más reguetón… Entonces pensé que el reguetón en Cuba es como la banda en México… ¡vaya analogía! Pero si ambos países tenemos excelentes músicos, compositores y cantantes, aunque bueno, eso no quiere decir que esa música será la más escuchada, ¿verdad? Decidí que el reguetón no me afectaría, así que me uní a la gozadera y canté “Des-pa-ci-to” y nos pusimos “Felices los cuatro”, aprendí los coros pegajosos y a bailar.

Visitamos Varadero, una playa muy linda y de las más visitadas, a lo lejos escuché un altoparlante que anunciaba la presentación del Chacal en el anfiteatro del pueblo, era una oportunidad que no podíamos desaprovechar, y ahí estábamos las tres, en medio de todos los cubanos bailando reguetón con nuestra cerveza bucanero. Debo confesar que me gustó, fue un gran ambiente,  toda la gente bailando y cantando. ¡Genial! Esto es Cuba, su nueva Cuba.

Este viaje me enseñó mucho en poco tiempo, amé la Isla pero lo que más me gustó fue ver un sistema político que con defectos también tiene muchas virtudes, no percibí inseguridad en las calles, no vi a una sola persona pidiendo dinero, no hay niños trabajando en los semáforos, drogados o abandonados a su suerte, nunca oí de comandos armados en pelea sangrienta por una plaza, aterrorizando a la gente, no escuché de desaparecidos y menos de feminicidios, vi a muchas mujeres hermosas caminar en el malecón en minifalda y escote sin que ningún hombre las acosara.

Pregunté abiertamente a los cubanos si estaban a favor o en contra del régimen. Me quedé sorprendida con sus respuestas, todos, estudiantes universitarios con un panorama “crítico”. No ven un régimen, nacieron y crecieron con ese sistema que para ellos funciona pues los educó, les procura su salud, su seguridad, todos los servicios básicos los tienen. Todos tienen acceso a las escuelas, a las clínicas, a una vivienda digna. La única queja que escuché tiene que ver con los salarios que siguen siendo muy bajos y que los precios no corresponden con los pagos que establece el gobierno.

Y no podía dejar de hacer comparaciones con mi México, que dolor sentía de sólo pensar en nuestra realidad, sociedades divididas por la corrupción, funcionarios multimillonarios a los que nadie puede comprobarles su evidente enriquecimiento ilícito, pueblos abandonados por las balaceras del narco, miles de desaparecidos, feminicidios todos los días, gobiernos que sirven al crimen organizado, delincuentes que salen de prisiones de alta seguridad por túneles que nunca nadie vio, presidentes con mansiones blancas que espían a periodistas y activistas.

La dictadura perfecta no es la Unión Soviética ni la Cuba de Castro, está en nuestras narices, todas las dictaduras latinoamericanas intentaron copiar un sistema semejante que les garantice la permanecía en el poder. En México no tuvimos dictaduras militares pero sí padecemos la dominación hegemónica de un partido, de un sistema muy peculiar que se mantiene arriba disfrazado de democracia. Falsos nacionalismos y toda impunidad.

Visitar Cuba y compararla con México no fue muy grato, pero definitivamente el posmodernismo llegó a la Isla, es como Volver al futuro pero a lo caribeño, autos y estilos de la década de 1950 en 2017: muestra de ello fue la FAC: Fabrica de Arte Cubano, lo último del arte contemporáneo reunido en una exfábrica de aceite. Conserva la arquitectura original y le da esa personalidad singular del país pero por dentro rompe el tiempo con su invocación a lo contemporáneo, incluso minimalista. Junta a los mejores artistas locales para mostrar su obra: pintura, grabado, fotografía, música en vivo en diferentes espacios dentro del espacio, todo está en el mismo inmueble pero por dentro hay secciones que lejos de dividir o clasificar se complementan, es un excelente lugar altamente recomendable, gente de todo el mundo se reúne ahí, ninguna exposición es permanente, cada tres meses cierran el lugar para remodelarlo y presentar una nueva colección.

Al final, ir a Cuba y descubrir que todos los viejos estigmas de esa nación desolada quedaron en el pasado es gratificante, faltan muchas cosas por hacer pero no dudo que van a pasar, la calidez de su gente es increíble, conocí a personas maravillosas que hicieron de nuestro viaje algo único y esas ganas de volver no se me quitan, necesito 36 grados, ron, Hollywood verdes y reguetón.

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