Una sobre otra, se empalman, se soportan, hay aquí un ambiente de tensión, los espacios también encierran una brevedad insoslayable.

Micromundos finitos que se esconden en el muro infinito, en el mundo indefinible. Tal vez sea cuestión de tiempo que caigan de su sitio, que se desmoronen irregularmente, que se resquebrajen y sean tan indeterminados como al principio de los tiempos. Nombrar no es cosa sencilla, creer que al nombrar haces de las cosas algo real, eso sí que es cotidiano.

En la descripción de algo tan simple se nos van los verbos, se nos hace un listado, un índice de lo que no especificamos, si no, generalizamos para su entendimiento

 

Nos comunicamos con las palabras que vemos, vemos lo que las palabras con nuestro significado alcanzan a decirnos. Hay un muro de tensión en este espacio, una vacuidad de elementos que escapan de nuestra comprensión. Hay un sentimiento de desazón ínfima, no por decisión sino por desconocimiento.

Caminamos sin mirar, nos detenemos sin observar con dedicación, procrastinamos sin contemplación, vivimos sin esperanza de viajar por el mundo y conocer otras verdades, pero olvidamos que alrededor nuestro hay un vasto ser en potencia que nos encuentra distraídos para presentarse. He allí el dilema. ¿Cuántos mundos ves? ¿Qué se oculta en la profundidad? ¿Qué es y dónde está la profundidad?

Hay un algo en nuestro andar que oculta los detalles, pero no hay límites en lo limitado por el humano, es aquello que de lo pequeño nos perdemos, que un día se nos revela, nos muestra momentáneamente el disfraz de la naturaleza, de la creación y del arte. Pero hay de aquellos a los que la luz los vuelve ciegos haciendo aún más ausente la huella de las cosas, como inexistentes nuestras vidas.

Describir es un verbo que encierra las cosas pero deja fuera otras, he aquí el otro dilema, ¿Cómo describir este muro? ¿Cómo hacer que lo conozcas si nunca lo has visto? ¿Cómo compartirte lo que siento al mirarlo? ¿Cómo? ¿Cómo? ¿Cómo? ¿Cómo presentar ante tus pensamientos una idea de contemplación? ¿Cómo mirar lo que otros miran? ¿Cómo olvidamos mirar detenidamente?

 

La profundidad hay que esconderla. ¿Dónde? En la superficie

-Hofmannsthal-

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Contemplados mundos desdoblandose tiempo de intrascopía

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