PARAÍSOS HIPPIES DE OAXACA

I

Nunca antes había reflexionado sobre la mirada curiosa que siempre me hace volver al sur, y es que no importa cuántas veces la visite, siempre es diferente; entre bloqueos, mítines, tlayudas, mezcales y chocolate, Oaxaca tiene ojos para todos los que quieran ver, te enseña y te comparte, su gente y sus colores te abrazan donde quiera que te encuentres, no recuerdo con precisión cuántas, pero cada vez que viajo allí me llevo aprendizajes muy interesantes que me hacen volver.

 

ESTA VEZ me detengo a compartirles una ruta mochilera para quienes gustan de la austeridad y los espacios alternativos, esta ruta la he ido perfeccionando con el tiempo, puedes modificarla según tus gustos y necesidades financieras; hay dos formas para llegar a Oaxaca desde la CDMX, la primera y más convencional es tomar un autobús de cualquier terminal, ya sea norte o sur, y elegir tu asiento. Los costos varían desde 600 a 800 pesos, pero todo buen mochilero sabe que sólo hay dos salidas, a las 10 y a las 11 de la noche, con tarifa que ronda los 250 pesos en el Monumento a la Revolución; ahí salen los camiones de “los maestros”, ¿quién no recuerda el plantón de los maestros de Oaxaca que duró meses en las fuentes de los niños chilangos, mejor conocido como “Oaxaca Rosa o Pantera Rosa”?

Un buen mochilero no tiene reservación y tampoco sabe dónde se quedará, pero seguro encontrarás a alguien con una mochila más grande que la tuya y te recomendará el mejor hostal con Wifi y baño, esta vez les recomendaré Chocolate, está a unas cuántas cuadras del andador principal que te lleva a Santo Domingo y, por 180 pesos, la noche incluye desayuno, pero lo que realmente me encantó es que a mi salida recibí un chocolate y una sonrisa diciendo: “buen viaje”, detalle insuperable.

Yo no le doy más de tres días a la ciudad, puedes recorrer los museos obligatorios, el mercado, las nieves de La Soledad y después visitar los pueblos cercanos para ver Monte Alban, Mitla, Hierve el Agua, Teotitlán del Valle (textiles), San Bartolo Coyotepec (barro negro) y San Martín Tilcajete (alebrijes). Y depende de qué tan romántico seas, puedes quedarte a admirar la belleza de sus artesanías y si con suerte eres millonario puedes llevarte las mejores Made in Oaxaca.

Pero si te gusta salir de lo convencional, camina un poco más del cuadro central de la ciudad y visita la mezcalería Cuish, un sitio nada popular entre el turismo… pero que te llevará a reencontrarte con un buen mezcal, en lo personal nunca antes había valorado tanto a una planta, en este caso un agave, es tan común y normal beber sin detenerte un poco a cuestionar el origen de su producción, que olvidamos degustar el sabor, el olor y valorar su origen, estamos tan acostumbrados a consumir productos tan sintéticos y con cargas de azúcar tan altas que perdemos esa sensibilidad en nuestro paladar, he escuchado a mucha gente quejarse del mezcal, decir: “sabe a rayos”, “es puro alcohol”, “esta fortísimo”… y quizá empiece a romancear en el tema, pero he aquí las introspectivas del rol: beber a besos un mezcal puede ser un arte, sostenlo en la boca y saboréalo un instante, deja que el sabor se quede en tu boca, pasa ese pequeño trago y después se quedará en ti ese sabor a tierra, a hierva, a minerales, depende del agave, cada uno tardó hasta 15 años para su maduración, sentirás caliente el pecho o la cabeza y, bueno, te recuerdo que son 50 grados de alcohol, no lo recomiendo para esa gran peda con tus amigos que te borra el caset, más bien, como dice la frase célebre oaxacaqueña, “Para todo mal… MEZCAL y para todo bien…también”. El mezcal puede ser tu aliado o la borrachera de tu vida, la experiencia más alegre o la más cercana a la muerte, tú decides hacia dónde te lleva, puedes tener una buena charla que sin darte cuenta se tornará filosófica, antropológica, de investigación o vivencial, te recomiendo no mezclar con nada, y tener a la mano un vaso con agua, si sigues estas tres sencillas recomendaciones te prometo que no tendrás cruda.

 

Beber a besos
No mezclar
Tomar agua

 

A unas cuantas calles del centro salen unas camionetas “Van”, tienen varios destinos, puedes ir directo a Huatulco o Pochutla, yo siempre hago una parada técnica en “San José del Pacífico”, hasta aquí gastarás unos 140 pesos y tres horas de tu vida se verán en vértigo y curvas de la Sierra Madre, que por experiencia personal recomiendo una buena dosis de dramamin, ya que no hay forma de que las camionetas se detengan. San José es la parada obligada para todos los mochileros que con gusto compartirán un buen porro, he aquí uno de los primeros paraísos hippies que te brinda Oaxaca, es ese momento de calma donde se detiene el tiempo y el ritmo de las cosas comienzan a ser lentas, hace frío y bajará la neblina, te recomiendo llegar a La Cumbre, son las cabañas con la mejor vista por sólo 150 pesos, el lugar es conocido por la increíble puesta de sol que verás en tu vida, es algo único e irrepetible, los colores y las nubes que veras ahí son difíciles de igualar, puedes fumarte un porro y acomodarte paciente en una silla a esperar ese atardecer.

Y si después decides hacer algo más alternativo y profundo que trascienda en tu “viaje” de forma literal, entonces debes ir a Cabaña Roja, es un lugar alejado del pueblo, en medio del bosque, sin electricidad. (Continuar leyendo Cabaña Roja, Introspectivas del rol II, en la siguiente entrega).

Estando en San José perderás la noción del tiempo, puedes quedarte los días que tu ser te lo permita y no pasará nada, esa sensación liberadora del no hacer te llevará a la quietud total, te recomiendo poner una alarma o comprar tu boleto hacia Huatulco para seguir tu viaje, de lo contrario no podrás salir tan fácil de ese paraíso, gente haciendo yoga, comida libre de gluten y sin conservadores, libros y porros por doquier, hongos y caminatas en el bosque… es difícil querer salir de ahí.

Una vez que pudiste llegar a la parada de San José puedes tomar dos caminos que te llevarán a la playa; uno hacia Pochutla y el otro hacia Huatulco, la mayoría se sigue hacia Pochutla, pues ansiosos están de llegar a Mazunte, otro paraíso hippie; pero yo te recomiendo tener paciencia y visitar primero Barra de la Cruz: tomas la camioneta que va para Huatulco, estando ahí caminas hacia la terminal que está atrás del Soriana; ahí salen los taxis colectivos que por 30 pesos te llevarán a Barra, en este paraíso no puedo ser nada objetiva, años de amistad con la familia Ricardez, gracias a mi amiga Anna, quien me compartió su casa y su familia, perdón, me ponen sentimental, Barra es un pueblo pequeño y hermoso, la gente es muy tranquila y cariñosa, la playa está libre de hotelería, lo único que encontrarás será el restaurante comunitario que está en la entrada de la playa, se caracteriza por sus grandes olas, surfistas de todo el mundo llegan ahí para practicar ese deporte… y es tan reconfortable ver su entrenamiento, diría que es inspirador…

En Barra puedes caminar por la playa y encontrarás la laguna que cada año se muestra de formas interesantes y diferentes, si bien podrás ver alguna liberación de tortugas, incluso a una laut desovando, es el lugar perfecto para tirarte en la playa, fumar un porro, descansar y sólo dejar que el sol haga lo suyo con tu piel, por unos 250 pesos puedes quedarte en las cabañas Pepes, las más famosas entre los surfistas, en lo personal gozo el privilegio de llegar a la casa de la familia Ricardez, que siempre estaré tan agradecida por tanto amor, cariño y amabilidad.

Por último, pero no menos importante, debes cenar en las famosas pizzas Dragón, todas son buenas, pero debes pedir la de Crema y La Dragón, son las mejores pizzas que puedes comer, sólo ten un poco de paciencia, pues la cocina es chica y si llevas mucha hambre después de un día en la playa la entrega se te hará eterna.

Otro de los detalles que me gustan de Barra es que su alumbrado público es muy austero, lo que te permite caminar casi en la oscuridad total y observar las estrellas en su máxima expresión, te encantará.

Playa Mazunte, Costa Grande de Oaxaca | Madian Guevara

Después puedes continuar tu viaje hacia Pochutla y tomar la van que va para Mazunte. Te recuerdo que es de las playas más concurridas que tiene la Costa Grande de Oaxaca, por lo tanto, después de tanta tranquilidad en San José y Barra puede resultar un poco acelerado el cambio; lo primero que verás llegando a Mazunte es a todos los viajeros que conociste en el camino, ellos estarán ahí como convención anual de hippies pro cannabis, tambores y música de todos los ritmos posibles se mezclan entre fiestas en la playa y la popular mezcalería, te recomiendo que camino a la playa pases a un local de jugos muy bueno donde debes comprar un delicioso vaso de mojito que, por 45 pesos, tendrás un litro de esa refrescante bebida, la playa es linda y, a diferencia de Barra, las olas son pequeñas y muy tranquilas, por lo que podrás nadar sin problema.

La mayoría visita Zipolite y San Agustinillo, dos playas vecinas a Mazunte que te quedan muy cerca; si continuas viajando, debes dirigirte a Puerto Escondido y quedarte en Punta Zicatela, aquí los precios comienzan a subir un poco, pero la comida es deliciosa, si aún puedes darte un lujo ve al restaurante de comida peruana.

Hasta aquí puede que ya no tengas ropa limpia, tu dinero empiece a escasear, tu mochila esté desordenada y tengas pocas ganas de seguir cargándola, pero si te esfuerzas un poco podrás continuar, tu piel se torna dorada y con suerte morena, ya no te molesta tener arena por todos lados, al contrario has comprendido que sólo debes esperar a que seque y que sola caerá. Las noches largas llenas de personas nuevas con historias diferentes te atraen más que nunca, usar ropa ligera es fenomenal, despertar con el Sol y dormir con la Luna no dejará de fascinarte cada día.

Toma el siguiente camión desde Puerto Escondido, puedes abordar un autobús de las líneas Oaxaca Pacífico, que ofrecen corridas ordinarias y directas hasta Santiago Jamiltepec y Pinotepa Nacional; debes decir al chofer que vas a Laguna de Chacahua, bajarás en medio de la carretera, donde puedes tomar un taxi colectivo hacia la localidad del Zapotalito, dile al taxista que te deje en las lanchas colectivas que van a la laguna, te costará unos 40 pesos y unos 30 minutos de recorrido en lancha, sentirás esa emoción de no estar en tierra y verás esos mangles camino a la pequeña isla, después tomaras un camión de redilas que, por otros 30 pesos, te acercará al pueblo, prepárate para un camino de terracería bastante largo, unos 40 minutos aproximadamente, en lo personal pensé que en cualquier momento la camioneta terminaría dejándonos en el camino y las mochilas saldrían volando y moriríamos en medio de la nada, pero no pasa nada, sólo te empolvas tanto la cara y el cabello que bajas blanco; ahí puedes buscar la palapa que más te guste para quedarte frente al mar, si llevas casa de campaña, como acuerdo, no pagarás más que lo que le consumas a la señora de la palapa, es un muy buen trato.

Chacahua es una pequeña isla, de un lado tienes el mar y del otro la laguna, es un paraíso terrenal, debes recordar que estás en la Costa Chica de Oaxaca, aquí la gente es afrodescendiente, así que verás hombres y mujeres muy bellos con rasgos únicos, sentirás una libertad que en pocos lugares puedes sentir. Aquí experimenté seguridad y tranquilidad, puedes fumarte un porro sin mayor problema y, con confianza, la playa y la laguna, en su extrema belleza, te llaman a sumergirte en ellas y si consigues hacerte amigo de un lanchero podrás ir a explorar los mangles que, por cierto, guardan platón. Con esto puedes cerrar tu viaje con broche de oro, debes esperar la noche para ir a visitarlos y ver el espectáculo de florescencia natural que se da en esta maravillosa laguna.

Volver siempre me resulta nostálgico, tantos aprendizajes, personas increíbles, paisajes espectaculares y el corazón contento, Oaxaca es dador, posee esa energía revitalizante que siempre me incita a regresar a sus brazos.

Para este momento te habrás alejado demasiado de la capital, estás más cerca de Pinotepa Nacional que de la ciudad de Oaxaca, por lo que te recomiendo regresar por Guerrero hacia la Ciudad de México. Por cierto, también hay unos camiones alternos que por 450 pesos te llevan a la CDMX desde Río Verde, salen en la esquina de la farmacia del pueblo a las siete pm, buen viaje, gran regreso.

Hacer Comentario