AApenas unos días de diferencia hay entre los aniversarios luctuosos de dos de los más grandes iconos de los mexicanos, Emiliano Zapata Sálazar, quien falleciera el 10 de abril de 1919 y Pedro Infante Cruz quien lo hiciera el 15 de abril de 1957; ambos importantes, ambos recordados y ambos enormes contribuyentes a la idiosincrasia de nuestro país. Los une más allá del mes de su muerte el papel emblématico que tienen dentro de la cultura mexicana.

 

Prefiero morir de pie que vivir de rodillas
-Emiliano Zapata Salazar-

 

BIOGRAFÍA*

San Miguel Anenecuilco, México, 1879-Morelos, 1919. Revolucionario mexicano. En el complejo desarrollo de la Revolución Mexicana de 1910, los llamados líderes agraristas recogieron las justas aspiraciones de las clases rurales más humildes que se habían visto abocadas a la miseria por una arbitraria política que los desposeía de sus tierras. De todos ellos, Emiliano Zapata sigue siendo el más admirado.

Frente a la ambición sin escrúpulos o la inconsistencia ideológica de Pancho Villa o Pascual Orozco, y frente a una idea de revolución más ligada a la guerra por el poder que a la transformación social, Emiliano se mantuvo fiel a sus ideales de justicia y dio absoluta prioridad a las realizaciones efectivas. Desgraciadamente, esa misma firmeza y constancia frente a los confusos vientos revolucionarios determinaron su aislamiento en el estado de Morelos, donde acometió fecundas reformas desde una posición de virtual independencia que ningún gobierno podía tolerar. Su asesinato, instigado desde la presidencia, conllevó la rápida disolución de su obra y la exaltación del líder que entraría en la historia como uno de los grandes mitos revolucionarios del siglo XX.

Representan los dos pilares de la mexicanidad por un lado el indígena, el habitante del México rural, que no se doblega, que lucha por su tierra y por preservar el honor que no logró manchillar la conquista española, el indio agreste, “pata rajada” de mirada profunda y seño fruncido, que con nulos elementos logra sobrevivir, que se recompone así mismo un aguardiente al calor y es capaz de echar a andar una revolución armado con palos y piedras, una revolución que pedía sólo dos cosas: “tierra y libertad”. La Reforma Agraria cumplió medianamente con lo primero, otorgó títulos de propiedad a muchos indígenas, solo dio eso, los apoyos para el campo no ha llegado nunca a sus verdaderos destinatarios. Y la libertad… la libertad la seguimos buscando.

En los ojos profundos de Zapata la raza criolla se vio obligada a reconocer la importancia y peso de los pueblos originarios de nuestro país, fueron justamente lo indígenas pieza calve para la Revolución, aún ahora tenemos que voltear a maravillarnos y aprender de la resistencia y tezón de los indígenas que sobrevivieron a siglos de esclavitud, indiferencia y la amenaza de exterminio.

“Zapata vive, la lucha sigue” todavía hace eco en manifestaciones y claro, en el Ejército Zapatista de Liberación Nacional, ojalá más caudillos del sur nacieran en esta tierra.

 

Amorcito corazón, yo tengo tentación de un beso…
-Pedro Infante-

 

BIOGRAFÍA*

 

(Mazatlán, Sinaloa, 1917-Mérida, Yucatán, 1957. Actor cinematográfico y cantante mexicano. A edad muy temprana se trasladó con su familia a Guamúchil, donde adquirió algunas nociones de música y fue en sus primeros años aprendiz de carpintero. También miembro de un conjunto musical que actuaba en Guasave.

En 1939, una emisora de radio local, la XEB, permitió a Pedro Infante iniciar modestamente su carrera como cantante hasta que, en 1943, consiguió grabar su primer disco, Mañana, cuyo relativo éxito fue el primero de su brillante carrera y supuso que su nombre comenzara a ser conocido.

Intérprete especializado en el género de las “rancheras”, Pedro Infante llegó a grabar más de 300 canciones que aún gozan de popularidad en toda Latinoamérica, donde su muerte, en un accidente de aviación acaecido en las proximidades de Mérida, Yucatán, en 1957, provocó un dolor y una estupefacción semejantes a los que rodearon la desaparición de los míticos Rodolfo Valentino y Carlos Gardel.

Pedro Infante es la exaltación del mexicano contemporáneo que dejó la vida rural, es el chilango que arriba a la gran Ciudad de México, que puede comerse el mundo de un solo bocado, es el pueblerino que se sobrepone a sus circunstancias, que salta las trancas que el destino le ha impuesto apoyado únicamente en su talento.

Es el arquetipo de mexican curious que impacta a propios y extraños, cantando y bailando por igual, actuando e interpretando lo mismo que un indígena enamorado de María Félix en Tizoc, o a un héroe de barrio en Nosotros los pobres o un boxeador apesadumbrado que mata accidentalmente a su mejor amigo

Es tan admirado porque representa la lucha de todos los días de miles de mexicanos por sobrevivir, por triunfar en pequeña o gran escala, por ser reconocidos en el barrio, por ser admirados por las mujeres y envidiados por los hombres. Representa el deseo de superación personal al cual todos quieren acceder, incluso más allá de los personajes que encaranaba su historia personal es el reflejo de ello, por eso se dice que los papeles le salían a la perfección puesto que los vivía no los actuaba.

 

***

 

Estos dos grandes personajes vivieron como quisieron , fueron congruentes consigo y trataron de crear un mundo mejor para quienes los rodeaban, es sabido que Zapata se convirtió en un héroe nacional y dejó su vida en la lucha en la cual creía, no quiso gobernar porque eso era para los letrados, lo suyo era luchar, perderse en la Sierra y azotar al enemigo de cualquier tiempo con su sola leyenda.

Infante, por su lado, dio esperanza a millones de mexicanos, aún ahora se puede reflexionar al respecto, si Pepe el Toro salió adelante cualquier hijo de vecina puede hacerlo, la fórmula del antihéroe que sale victorioso funcionó de nuevo, enaltese la bondad de la clase trtabajadora y le hace un homenaje al barrio.

De ambos se dice que no han muerto, la gente en cualquier lugar dice que los ha visto, que oyeron cantar a Pedro o vieron  cabalgar a Emiliano, los dos ayudaron a dar forma a la idea que como mexicanos tenemos de nosotros mismos y el mundo; no queremos que mueran porque sería tanto como aceptar que una parte de nosotros también lo ha hecho con ellos.

 


*Tomado de: BIOGRAFÍAS Y VIDAS

Sobre El Autor

Tania Martínez Suárez
pros_critos@hotmail.com

soy un atado de ideas zurda y necia comunicóloga proscrita madre indeVida

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