¿Por qué todos quieren ser Paris Hilton y nadie el Hombre Araña?

Dave Lizewski en Kick Ass

La maravillosa película Kick Ass de Matthew Vaughn explora realmente la naturaleza del héroe y el concepto de ídolo, la creación del mismo y el efecto de imitación que genera en sus seguidores. Un chico sin poderes que un día, imitando a sus héroes de cómic se viste de Spandex y sale a combatir el crimen gracias la mezcla perfecta de optimismo e ingenuidad como él mismo lo describe. Un video de este “héroe” rápidamente se vuelve viral en redes sociales, ocasionando un efecto dominó. Con tal premisa vale cuestionarse la importancia de nuestros ídolos y las consecuencias que éstos tienen en nuestra vida.

¿Por qué nos vestimos con ropa que tiene el logo de Batman o nos peinamos como Cristiano Ronaldo? ¿Por qué usamos la marca de ropa de Beyoncé?

Idolatrar es un comportamiento humano que notamos especialmente fuerte en durante la adolescencia, esto es porque es en esta etapa construimos nuestra identidad. Un proceso que vamos realizando tomando cosas prestadas de donde podamos: el peinado de Neymar, la forma de vestir de Kurt Cobain, la música de mi hermano mayor, etc. Es aquí donde se adoptan conductas de personajes famosos que se idealizan y se copian en una forma primitiva de asumir sus virtudes y, de esta manera, compensar las propias carencias. Transformar a alguien en ídolo significa encontrar en él cosas que se querría ser o tener, logrando un proceso psicológico llamado identificación.

Al mismo tiempo, la identidad se va construyendo en oposición a algo; parte importante de la adopción de ídolos es la necesidad de pertenecer a algo y diferenciarse del resto. Adherirte a Messi implica rechazar al Real Madrid, adherirte a Black Sabbath implica rechazar el reggaeton.

Esto quiere decir que crear ídolos es un proceso normal. A través de la construcción de nuestra identidad y de fortalecer nuestras herramientas psicológicas vamos bajando a nuestros ídolos de su pedestal y convirtiendo la idolatría en admiración. Sin embargo, los ídolos que construimos suelen tener gran importancia en nuestras vidas, ya que en la adolescencia es cuando definimos el camino que tomará nuestra vida. Es por esto que a esa edad todos tienen una banda o un equipo de fútbol, porque solemos imitar a nuestros ídolos. Y esta es la razón por la que tengo un descontento con los medios de comunicación y con la información que consume el público en general.

Las personas que reciben mayor exposición mediática suelen ser aquellas de los grandes escándalos, de los comentarios idiotas o las acciones cuestionables. El mejor ejemplo que se me ocurre es el de los narcotraficantes, a los cuales vemos en las noticias, en videos musicales, en películas, series y telenovelas. Llegan a todos lados, cualquier persona puede conocerlos y un adolescente con una mente moldeable puede más fácilmente llegar a idolatrar a una persona que es mostrada con dinero, mujeres y lujos. El ser mediáticos no los convierte en ídolos, pero aumenta las posibilidades exponencialmente.


Esa exposición podría ser usada para dar a conocer personas que realmente valga la pena conocer o imitar: científicos como Neil deGrasse Tyson, genios como Elon Musk, etc. Tendríamos más personas intentando generar un cambio positivo en el mundo que queriendo ser futbolistas o músicos. Lo cual no tiene nada de malo, pero abogo por mayor variedad. El gran poder de la idolatría que lleva a la gente a querer ser futbolistas, músicos o narcos podría darnos más científicos que quieran llevarnos a Marte.

Sobre El Autor

Abraham Peralta

Psicólogo con especialidad en Plantas vs. Zombies

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