No todas las guitarras distorsionadas son de Nirvana

Durante un tiempo, bandas como Soundgarden, Smashing Pumpkins, Pearl Jam, Stone Temple Pilots, y por supuesto, Kurt Cobain con Nirvana, formarían parte de la programación del MTV de la década de 1990, en la que todos, o la mayor parte de ellos, se caracterizaron por vestir con ropa holgada, camisas a cuadros; rostros desencajados con tendencia a la depresión, pero con las letras típicas del punk y guitarras distorsionadas, fueron la revelación y la euforia ante la existencia del eurodance, los últimos años del glam rock y el surgimiento del movimiento del hip hop.

Sin embargo, en esta misma década, un movimiento comenzaba a gestarse basado en la ideología feminista, en busca de la reivindicación femenina en el mundo masculino del rock and roll, bajo el argumento de que las mujeres no solo debían ser las típicas groupies en primera fila en los conciertos de cualquier banda. El riot grrrl daba sus primeros pasos en la escena musical, y con ella, una banda que demostró que el grunge y el punk no solo son cosas de hombres. Su nombre es L7.

Donita Sparks y Suzi Gardner fundaron esta agrupacion con marcadas raíces punk que pretendian competir con las bandas del llamado “sonido de Seattle”, y  a pesar que bandas como Nirvana o Pearl Jam ocuparon los principales puestos de los rankings, L7 obtuvo buena respuesta por parte de músicos y fanáticos de la corriente punk norteamericana.

A este dúo femenino de rock and roll se sumaron en un inicio la bajista Jennifer Finch, y el baterista Roy Koutsky, quien después fuera sustituido por Anne Anderson, y posteriormente por DemetraDee” Plakas como integrante oficial en la segunda mitad de la década de 1980, le dio a la banda un sonido propio del heavy metal, pero con el ataque y la simplicidad del punk, como pequeño plus, un toque de guitarras distorsionadas, antes que Nirvana hiciera lo suyo.

No sería hasta finales de la década de los ochenta, específicamente en  1988 cuando lanzaron su primer álbum homónimo, para el sello Epitaph (por cierto, disquera de la banda punk Bad Religion); con el que ganaron notoriedad por el uso constante de distorsionadores en las guitarras de Sparks y Gardner, aunque no fuera un sonido grunge propiamente dicho.

Cabe mencionar que, influencias como las de Joan Jett, Chrissie Hynde, Patti Smith y Siouxie and the banshees, además de la filosofía del do it yourself, la energía y el mensaje feminista, hizo que este cuarteto, junto con Hole, la banda de Courtney Love, fueran consideradas como pioneras del riot grrrl, género que terminara por desarrollarse, curiosamente, en Seattle con bandas como Bikini Kill, Bratmobile y Sleater-kinney, por mencionar algunos ejemplos

Smell the magic, su segundo material discográfico, representó el ingreso de L7 al sello Sub Pop, el mismo que lanzó a Nirvana a la fama mundial, y que gracias a su estilo, junto con otras bandas grunge (tanto masculinas como femeninas), hizo que la disquera se revitalizara de forma especial, y de igual forma, representó un momento histórico que definió toda una década, como fue el colocar el punk en la escena principal.

En el año de 1992, la banda recibió mayor atención gracias al acompañamiento de Butch Vig, el responsable del nacimiento y la fama del Nevermind de Kurt Cobain, con él prepararon su tercer disco, Bricks are heavy. Éste es considerado por la crítica como el disco insignia de L7, y prueba de ello es que la revista Rolling Stone lo tiene ubicado como una de las grabaciones esenciales de la década de los noventa, mientras que el NME la cataloga como en el puesto 32 de los mejores discos de 1992.

Además, diversas opiniones coinciden que “este material no acumula el impulso que tiene Nirvana, pero tienen temas que resultan pegajosos y un tanto más desagradables”, aunque “no se esperaba que vendiera tanto de lo que se merecía”. Prueba de ello es que su sencillo, Pretend we’re dead, además de ser el tema insignia de la banda, fue capaz de ocupar por 13 semanas en el Billboard alternative songs, alcanzando la octava posición.

Uno de sus temas tuvo la oportunidad de formar parte del soundtrack de la película de Oliver Stone, Natural born killers

Posterior a esto la banda comenzó a experimentar un proceso de retroceso en cuanto a la popularidad, aunque supo navegar en buena parte de la época post grunge, tras la muerte de Kurt Cobain; y para 1994 publicaron Hungry for stink, material que representó la oportunidad de codearse con bandas como Smashing Pumpkins y The Breeders en festivales como el Lollapalooza o el Vans Warped Tour. A pesar de ello, el resultado no fue el esperado.

Dato curioso: en una actuación de L7 en el Festival de Reading de 1992, experimentaron una falla técnica en el equipo de audio, provocando que la gente comenzara a lanzar lodo a manera de protesta, lo que, en respuesta, Donita Sparks se quitó el tampón que usaba en ese momento, lo lanzó a la multitud, y les gritó: “¡cómanse mi tampón usado, hijos de puta!”

Los cambios dentro de L7 no se hicieron esperar ante la falta de interés por el grunge y el punk,  prueba de ello es que Jennifer Finch, la bajista, decidió abandonar al grupo en pleno proceso de grabación del nuevo material, siendo sustituida por Gail Greenwood, con quien lograron la publicación del álbum, The beauty process: Triple platinum, publicitado como una continuación de Hungry for stink.

Su principal característica es que se alejan de sus orígenes de hard rock y  punk para ir con temas un tanto más lentos como la balada Me, myself and I. En sí, el principal motivo que expuso Donita Sparks respecto a este trabajo fue que: en el pasado, creo que queríamos demostrar que éramos lo suficientemente fuertes. Queríamos demostrar que podíamos rockear más que nadie. Ahora estamos más seguras. Así que tenemos más libertad. Es un poco liberador

https://www.youtube.com/watch?v=rnEOG3Toz6E

Y como un atractivo adicional de este álbum Krist Novoselic, bajista de Nirvana; acompañó a L7 en diversos conciertos para la promoción de este material, también documentó toda la gira, los altibajos, los momentos tras bambalinas, etcétera  todo este material fílmico fue presentado como un falso documental titulado L7: The Beauty Process, cinta que vio la luz en 1998.

El año de 1999 fue crítico para Sparks y compañía debido a la salida de Gali Greenwood,  de modo que para las futuras grabaciones se configuró como un trió. Una vez superado este punto, el resto de las integrantes se embarcaron en un nuevo disco, en donde más allá del proceso creativo musicalmente hablando, también decidieron tener un poco de control sobre la producción y el marketing. Slap-happy fue el resultado de todo ello.

A diferencia de sus anteriores trabajos, este álbum tiene la peculiaridad de ser una producción de muy bajo presupuesto, siempre fieles al do it yourself, aunque tiene una cierta regresión a sus orígenes del punk, con riffs agresivos. En cuanto a la promoción, recurrieron a métodos un tanto arcaicos, con una avioneta surcando el cielo de Pasadena, California, bajo la consigna “¿Aburrido?, ¿cansado? Prueba L7”, culminando  durante el festival Warped Tour del 18 de julio de 1999 con otra pancarta: “Warped necesita un poco más de esfuerzo… Con amor, L7”

Tras un bajo registro de ventas con Slap-happy, así como una pasarela de diversos bajistas que ocuparon el lugar de Greenwood, y el lanzamiento del recopilatorio The Slash years, L7 lanzó un comunicado en 2001 en el que aseguraron hacer una pausa indefinida por los proyectos solistas de Gardner y Sparks, como The Stellar Moments de esta última. Y por más de 12 años, las integrantes se mantuvieron al margen, hasta el 2014 cunado Donita  anunció un documental sobre el grupo bajo la incógnita: ¿L7 se reunirá de nuevo?

Después de algunos años de especulaciones, la alineación original de L7 concretó su regreso a los escenarios, iniciando con una gira por Europa en el festival Rock am Ring del 2015, en Alemania, para seguir recorriendo parte del Viejo Continente, confirmando fechas en algunos festivales de música en Estados Unidos, como el Riot Fest, y el Fun, Fun, Fun Festival en la ciudad de Austin, Texas.

Fue en el 2017 cuando salió a la luz L7: Pretend We’re Dead, un documental dirigido por Sarah Price con el que se hace un recorrido sonoro y visual de la banda desde sus orígenes hasta sus momentos cumbres, y en el que se tuvo que recurrir a una campaña de crowdfounding en Kickstarter para financiar esta película. Para beneplácito de sus fanáticos, estas chicas regresaron a los estudios de grabación con una crítica hacia el régimen de Donald Trump: Dispatch from Mar-a-Lago.

La mejor parte de este reencuentro, es que L7  está enplanes para publicar un nuevo álbum, que se contempla  salga a la venta en el mes de febrero del próximo año, por lo que este disco representaría un material inédito en casi 20 años. Mientras tanto, Donita, Suzi, Jennifer y Dee, siguen complaciendo a su fanaticada con música nueva, con un estilo actualizado, pero sin salir de los cánones del punk, “trayendo las consignas de vuelta”

https://www.youtube.com/watch?v=Tn-WeNvuGCE

Más allá de la música, L7 también se caracterizó por apoyar causas en beneficio de los derechos femeniles, tales como ser las fundadoras del grupo Rock for Choice, una organización creada en 1991 a favor de los derechos de las mujeres, en el que recaudaron fondos y realizaron una concientización en temas como el aborto, y además fueron apoyadas por bandas como Pearl Jam, Red Hot Chilli Peppers, Neil Young, Rage Against the Machine, y curiosamente, Nirvana.

Muchos periodistas nos preguntan por qué estamos de vuelta. Volví a quejarme sobre todo. ¿Qué tienes? Todas son malas noticias. Me encanta cuando hay noticias maravillosas, pero las malas noticias superan a las buenas. Estamos aquí para servir. También me gusta el giro. Es como, ‘todavía no he comenzado a protestar, así que prepárense, malditos’.

–Donita Sparks

 

En corto

Es difícil definir una nota de total trascendencia. Tenemos en primer lugar que Muse acaba de lanzar un cover de un clásico de Duran Duran, Hungry like a wolf, o el anuncio de una nueva gira por parte de Bruce Springsteen, el line up del festival Pa’l Norte (que por cierto, va a estar Arctic Monkeys, Good Charlotte y Kings of Leon), o mejor aún, el lanzamiento de un nuevo tema a cargo de Frances Bean Cobain. Pero esta nota mata a todos. Casi literal.

Resulta que una joven, de nombre Kira Iaconetti, tuvo que ser intervenida quirúrgicamente por un tumor en la cabeza. La gravedad del asunto es que este tumor le provocaba un tipo de epilepsia al querer cantar; y durante la cirugía, los médicos le pidieron cantar para poder ver su avance. Ella eligió Island in the sun de Weezer, y fue tanto el impacto en las redes que la banda de Rivers Cuomo le mandó vía Twitter un mensaje de apoyo, y no solo eso: ¡la invitaron a sus giras! Definitivamente la música, la ciencia, y sobre todo el amor y las ganas de vivir, hacen milagros.

Sobre El Autor

Felipe Lindermann Pérez

Periodista frustrado con ínfulas de productor de radio. Mientras llega la oportunidad dedico mi tiempo libre como reportero. Soy de los puristas que cree que la música es la expresión más sublime del alma. Eso no incluye el reguetón. Entren los que quieran.

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