A Marichuy no la conozco pero espero pronto hacerlo…

 

¿QUIÉN es esa señora que intenta ganarse un lugar en la boleta electoral el próximo año? ¿De dónde viene? ¿Con quién camina? Para hablar de esto habremos de recordar.

Existe un antecedente importante en el México contemporáneo, octubre de 1996, a raíz de los foros convocados por el Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN) que tendría el objetivo de crear un espacio para que todos los pueblos, comunidades, tribus y barrios indígenas del país se pudieran encontrar, mirar y escuchar, de aquí nace el CONGRESO NACIONAL INDÍGENA (CNI), que en su momento propone algunos puntos centrales:

  • Que los pueblos indígenas sean reconocidos en su existencia y en sus derechos dentro de la Nación
  • La reconstrucción de manera integral a los pueblos frente al permanente proceso de conquista que los ha destruido, mutilado, fragmentado y extinguido
  • El poder de ejercer la autonomía a plenitud

2001. El EZLN salió a verter su palabra, estaba en ruedas y visitó Hidalgo, el SubMarcos era el rockstar de la Revolución, le creíamos, decidimos ir a Ixmiquilpan, allí sería el acto principal, el pueblo hñähñu estaba en lucha, siempre lo ha estado y recibía a los indígenas del sur, su hermanos, esos que nos hacían pensar en un nuevo mundo. Eduardo Galeano nos había dado una ventana por dónde mirar. La Policía Federal había tomado las carreteras, no había acceso directo a la cabecera, recuerdo que tomé un camión a Mixquihuala junto con Chuca y nuestra mochila del bachillerato, de allí a Humedades, el último camión nos llevaba a personas con mandado, adolescentes temerosos, jóvenes creyentes escapados de la escuela por ir a escuchar a estos pueblos lejanos, familias… y allí al lado del conductor una señora pequeña con un paliacate rojo en el cuello nos animaba a asistir al acto, un policía federal detuvo la micro, nos dijo que no podía ya entrar, que había un acto peligroso, que diera la vuelta, el chofer de unos 30 años le dijo que llevaba familias, señaló a los niños, nos señaló a nosotros aún con el uniforme, el federal dijo que no, la señora del paliacate dijo que sí, el chofer aceleró, dijo que éramos personas de allí, el federal se quitó y nosotros entramos entre gritos de alegría y abrazos, librando los retenes encontramos un lugar en festividad con gente hablando en las calles, pieles de todos los tonos, estábamos allí, esperando, mirando a lo lejos el templete todavía sin oradores, lleno de esperanzas, la plaza repleta. La tarde inició con la presentación y llegada de la comitiva del EZLN, las fuerzas federales desde sus helicópteros nos miraban, los comandantes y comandantas estaban allí, se presentaban, gritábamos de júbilo, sentíamos verdadera la lucha.

La comandata Ramona habló, guardamos silencio, habló del papel de las mujeres, de las luchas en el sur, después el comandante Tacho nos invitó a participar, a movilizarnos, a sentir y creer en una lucha desde abajo y a la izquierda, el cielo tronaba, la noche caía, la lluvia llegaba intempestiva, el SubMarcos tomaba la palabra, estaba en su ambiente, el agua había comenzado a mojar la ropa interior, nadie nos movimos, él nos habló de cómo el Estado nos controla, referencias teóricas y filosóficas saltaban, la lluvia limpiaba nuestros cuerpos, nos volvía uno con la tierra, el viento y ellos, aquellos indígenas eran el fuego, el calor de un nuevo inicio tomado de la mano de Chuca, temblando de frío sin pensar más que en esta oportunidad de volver a iniciar, de una Revolución que volviera justo a nuestro país, nuestro mundo. El discurso terminó, había que volver a casa y comunicar el mensaje. Esperando el camión de vuelta a la capital del estado, con el alma mojada más no apagada, pensábamos que no volveríamos, al menos no esa noche, que no había forma dado que el transporte ya no pasaba, allí, cuando estás a punto de resignarte, se detuvo un autobús, nos dijo, a Pachuca, dijimos que sí y volvimos, la esperanza muere al último.

Cuando en casa Don Israel y Alicia nos preguntaron qué habíamos aprendido, les dijimos que, como dijo Galeano (ese que él nos había presentado), creíamos en la utopía, que no importaba que no existiera, que bien sabíamos que era para caminar, que debíamos luchar, quizá tomar los fusiles (y lo que es la vida, hoy Chuca y yo alejados de una u otra forma. la educación como nuestro fusil adoptamos).

Hoy Alicia ya no está, Chuca en su lucha, con su familia y su aula, el profesor por allí debe andar, ellos me enseñaron que había otros mundos, uno que se llamaba indígena, que entendía la vida de otra manera porque su concepción del mundo es otra, que había que mirar las nubes, que había que migrar al norte, sufrir el hambre, el desprecio, que había que luchar día a día y es este mundo que quizá respalda a Marichuy, eso aún no lo sé, pero le daré el beneficio de la duda, la iré a ver y te invito a ti a que vayas el 25 de noviembre a Tulancingo.

María de Jesús Patricio Martínez (Marichuy) es la voz de Concejo Indígena de Gobierno que a nombre del CNI, EZLN y muchas causas donde cabemos todos busca ser candidata independiente para contender en el proceso electoral presidencial de 2018. Sólo para lograr que aparezca en la boleta necesita casi 900 mil firmas en 17 estados por medio de una aplicación desarrollada por el Instituto Nacional Electoral (INE) en un lapso que termina el 12 de febrero del próximo año.


 

QUÉ LEER:

De Eduardo Galeano, Patas arriba

 

 

 

 

 

 

 

QUÉ OÍR:

La Nueva Dinastía Hidalguense – ‘No me compares’

Sobre El Autor

Arturo Quiroz Jiménez

Sociólogo, intento de fotógrafo, escucha necio, bicicletero

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