Hablemos de un tema que todos conocemos pero preferimos ignorar.

Sin importar a qué te dediques, cada área de conocimiento cuenta con sus tecnicismos y palabras que definen algún concepto. Palabras que deben ser el lenguaje de quienes se dedican a algo en específico… Pero lo cierto es que muchas veces esos términos recorren un corto tramo hasta llegar al gran público, y como no puede ser de otra manera, comienza a mutar hasta que se asocia con un significado diferente al inicial, en la escuela lo llamábamos prostitución de los términos. Y es que una carrera como la psicología, que estudia algo tan cercano como lo somos nosotros mismos, utiliza términos que intentan definir la misma esencia de quien somos, lo que hace inevitable que sean parte del lenguaje diario.

Depresión, inconsciente, bipolar, loco… son algunas de las palabras que se tienden a utilizar como parte de un lenguaje común pero que son usadas de forma incorrecta, en la mayoría de los casos trivializando el contenido real que implican. Lo cual es natural y muestra la evolución del lenguaje que las mismas ciencias promueven. La psicología suele tomar prestadas palabras de la física para referir a fenómenos internos del ser humano. Una de las nuevas palabras que se adaptó a la psicología y últimamente se ha vuelto cotidiana debido a que es un tema de estudio muy actual, es la resiliencia, así que antes de andar por ahí prostituyéndola, veamos de qué estamos hablando.

La palabra resiliencia se refería a la capacidad de los materiales para resistir fuerzas externas sin romperse o regresar a su forma original. En psicología viene a aplicar este significado al ser humano. Se utiliza para definir la capacidad de sobreponernos a las adversidades. Pensemos en una esponja que a pesar de apretarla con mucha fuerza volverá a su forma anterior sin deformarse.

La resiliencia se asocia a factores como contar con apoyo externo (relaciones familiares fuertes, relaciones significativas con amigos o pareja), alta autoestima, sentido de altruismo y seguridad en uno mismo. Curiosamente, en hombres, la resiliencia se asocia más a la independencia y las mujeres se muestran más resiliencia mientras cuenten con más apoyo externo. No es una regla, pero es lo que dicen los estudios. El cóctel adecuado de estos factores positivos dan como resultado una buena capacidad de adaptarse y de sobrellevar las dificultades de esta carrera de obstáculos llamada vida.

No pedimos la existencia, sin embargo aquí estamos, lo que nos queda es disfrutarla y tratar de vivir lo mejor posible para nuestros intereses, las dificultades son inherentes al vivir dentro de un universo caótico con falsas sensaciones de orden y paz, por lo que tener las mejores herramientas de sobreponerse a los cambios se convierte en algo indispensable. Estudiar los factores que favorecen un buen desarrollo de resiliencia significa encontrar la manera de crear ambientes más propicios para que las personas aumenten su capacidad de adaptación, lo que las llevará a una mejor salud mental.

En cuanto a la prostitución de los términos, conlleva cosas buenas y malas. Por un lado nos acerca a problemas serios y a través del lenguaje les quita el estigma y la satanización que implicaba en épocas más oscuras de pensamiento y, por otro, lleva a un mal entendimiento y minimización de problemas reales que padecen millones de personas. Sin contar el golpe al ego que muchos profesionales reciben cada vez que escuchan a las personas utilizando términos técnicos. Pero eso nos da para escribir mucho más. Por mi parte, te doy la información y tú decides si prostituirla o no.

Sobre El Autor

Abraham Peralta

Psicólogo con especialidad en Plantas vs. Zombies

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