Desgraciadamente y por mercadotecnia pegó con su canción más empalagosa, un hit desgarrador que pide auxilio por tanta falta de querer, pero desde que escuché a esa chilenita coqueta, con cara de muñeca traviesa, me enamoré.

Y es que la desconocida en ese entonces me llevó a creer en la música en español otra vez, no por su calidad ya que esta Farola no tiene oído, si no por su sexosa particular forma de cantar.

Y es que verla con un vestido negro de lunares blancos, zapatillas rojas, labios carmesí, su peculiar cabello largo y las enormes flores rojas que lo adornan, lista para que los vientos frescos de Pachuca refresquen su entrepierna.

Oírla jadear cada que interpreta “Orgasmo para dos”, cada que toca sus guitarras con sus finos dedos largos y blancos, como si los sumergiera entre cavidades femeninas de alguien llamada Ana.

Esta muñeca de porcelana que rara vez hace referencias del género masculino en sus letras, cuando busca algo diferente, cuando quiere una flor de amapola que se mueva en cámara lenta…

Y así siguió Mon, orgasmeándose en el escenario de Pachuca, frente a niñas que idolatran sus canciones, sin ser conscientes de estereotipos ni saber qué pasa cuando Laferte canta: “me compré un helado y creo que ahora me haré el amor”, ante los oídos incrédulos de sus padres liberales o desatendidos.

Además, la chilenita fan de redes sociales, sube algunos videos con una voz dulce que incita a que te hable al oído una fría tarde, bajo las sábanas, mientras te pide que la quieras, que le des tu amor completo.

Terminó la noche con una nueva canción himno a la mariguana, que promete una Mon Laferte más divertida en su próximo álbum, que dejó atrás la muerte, el cáncer… una mujer que estará presente en Viña del Mar y en los Latin Grammy, espero la hayan visto en acción el pasado octubre, es difícil que esta estrella sexual brille de nuevo en el cielo bellairoso.

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