Aniela Rodríguez nos presenta un cuentario que pareciera atravesar por los planos del infierno, lo terrenal y llegar al final a un cielo que se encuentra en medio de un caos. Con un lenguaje que salta de lo sacro a lo coloquial, retrata un lado crudo de la humanidad que nada entre la obsesión, la soledad, la doble moral, la condena y sobre todo el fanatismo que aparece insistente entre las letras de su obra. El problema de los tres cuerpos es el nombre de su libro, el cual contiene varios títulos controversiales como “Las fiestas de Caín”, “Tratado general del contragolpe”, “Los dioses momentáneos”, “Los regimientos de Dios”, “Kamikaze (Batman contra la ausencia)”, entre otros, que forman un total de nueve narraciones. Aniela obtuvo el Premio Nacional de Cuento Joven Comala 2016 con este libro y para saber más sobre él y su autora se presenta la siguiente entrevista:

  • ¿Cómo empezaste a escribir?

Desde que estaba en la secundaria, más que nada porque hacían concursos de creación literaria. Siempre he leído mucho, desde chiquita, era una tradición familiar que fuéramos los viernes a un puesto de revistas usadas, en donde se iba a cambiar o a comprar. Yo cambiaba cómics y con ellos empecé la lectura. De ahí comencé a escalar a otros libros, como Platero y yo. En la primaria una amiga y yo hacíamos el ejercicio de escribir un libro, teníamos un disquete que nos lo pasábamos y ella escribía una parte, después yo otra y así. Ya después comencé mi etapa oscura con los poetas malditos, Baudelaire, Poe, Lovecraft, así empecé a escribir cuentitos y poemas que llevé a concursos de creación literaria. En la prepa comencé a escribir una pequeña novela de una chica que retrataba sus diversas personalidades, nunca la acabé pero ahí tengo el cuaderno. Ya para la carrera tenía entonces muy claro que me gustaba escribir y lo seguí haciendo. Esto de los concursos para mí es una disciplina, me hace escribir. Después empecé a ir a cursos como los de La Fundación para las letras mexicanas.

 

  • Me llama la atención la aparición de ciertos espacios suspensivos en la mayoría de tus cuentos que le dan distintas tomas y, por lo mismo, una sensación cinematográfica o polifónica. Es como si el cuento tuviera respiros propios. Cuéntanos sobre estos espacios suspensivos.

A mí me gusta ser muy visual, primero que nada trato de que mis cuentos sean como estampas de una película, me imagino cómo sería si yo la hubiera dirigido, entonces me gusta usar estos separadores, como si cortaras y cambiaras de escena. Por ejemplo, tengo un cuento en especial, “Los dioses momentáneos”, con preguntas que rompen con los párrafos, son justamente las rupturas de un cuento que imaginé como una grabación cinematográfica. En teoría el cuento tendría que ver con la grabación encontrada de un sicario, por eso hace pausas, preguntas y  hay puntos suspensivos. El cuento es más como una videograbación que los narcos utilizan para sus torturas.

Me gusta mucho el género de cuento y creo que ser experimental no está peleado con saber realizar un cuento clásico. Todos estos recursos experimentales que uso responden más como al ritmo que yo quiero mostrar.

  • ¿Quiénes han sido tus principales influencias, sobre todo para este libro?

Hay un portugués, Antonio Lobo Antúnez, él ha sido una de mis grandes influencias, tiene esta forma de escribir como muy del fluir de la conciencia, es muy enrevesado, mete de pronto recortes de periódicos o grabaciones de radio, pero nunca te dice cuándo cambian estas dentro de la narrativa. Juan Rulfo por la tensión que crea con sus cuentos. El escritor chihuahuense Jesús Gardea, Nacho Padilla, que fue mi maestro y con los que más aprendí a llevar la estructura de un cuento. Edgar Allan Poe, que ha sido mi maestro desde que empecé a escribir. Yuri Herrera también es otra gran influencia.

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Aniela Rodríguez

  • ¿Cómo estructuraste los cuentos?

Están llevados más que nada con los temas que me interesa retratar, la estructura va por ahí, una constante en el libro. La muerte, la locura, la desolación, el fracaso son cosas que están presentes en todos los cuentos, y que si bien son asuntos muy terrenales, también entran en la zona de lo sacro. Mi intención también era retratar que tanto la maldad como la locura no son solo temas relegados a un espacio de la población, creo que están por todos lados, entonces creo también que al dejar en descubierto eso se ve al ser humano en desnudo y su lado oscuro. Quise también hacer historias en las que no importa a lo que te encomiendes o si crees en un dios, al final de cuentas la misma humanidad es quien termina por condenarte; no es Dios quien te va a salvar, eres tú mismo, y de eso van todos los personajes del libro, de cómo se condenan o se salvan.

 

  • Háblame sobre la construcción de tus personajes.

Tengo dos en particular que son como con los que más trabajé: Diódoro, del cuento “Los regimientos de Dios”, porque mucho tiempo estuve muy interesada en los fraudes de la fe, en cómo lucran con tus emociones, en todo esto de “pare de sufrir” y que te piden dinero para entrar. Por ejemplo, en la universidad yo tenía un compañero que su papá era el dueño de una iglesia cristiana y que tenía la millonada. Me interesa mucho retratar esta parte que me da mucho asco, ver cómo lucran con la fe de las personas, me parece una de las cosas más viles que podrían existir, y los que lucran son los seres humanos. El personaje es también una parodia del niño Fidencio, que existió en un pueblo de Nuevo León.

El segundo es mi personaje favorito, el Güero Hidalgo, del cuento “Tratado general del contragolpe”. Me enfoqué a crear un cuento de futbol, un mundo en el que apenas me iniciaba. Mi novio es fanático de este deporte, eso me motivó para escribirlo. El Güero es un conjunto de personalidades emblemáticas, por un lado el futbolista guapo, famoso, idolatrado por la gente; por otro lado tiene también rasgos de El Matador, de Andrés Escobar, al que asesinaron en Colombia por meter un autogol. Trata también de otros fracasos en la historia del futbol y el Güero es el reflejo de todo ese fanatismo.

  • ¿Cómo definiste el título del libro?

Fue el proyecto que presenté en el FONCA y así se llamaba originalmente. El libro está construido con base a un planteamiento de la física: puedes comprobar la atracción gravitacional entre dos cuerpos, no importa si se están moviendo, tú puedes predecirlas, pero en cuanto entra un tercer cuerpo la ecuación no puede ser solucionada y solo puedes acercarte a través de ciertos fragmentos de ecuación llamadas perturbaciones. Así que el problema de los tres cuerpos es como las relaciones humanas que se ven afectadas cuando entra un factor externo y entonces se vuelven imposibles de solucionar. En los cuentos siempre está ese factor, casi siempre son como un triángulo.

  • ¿Qué aspecto crees que predomina o enlaza a tus nueve cuentos como un común denominador?

Creo que la soledad y la desesperanza. Las dos están siempre presentes, en una hay muerte, en otros hay locura, en otros, decepciones amorosas o asesinatos. Pero lo que mueve a todos los personajes es la desesperanza.

  • ¿Qué nuevos proyectos tienes en mente por elaborar?

Estoy tratando de escribir un libro de cuentos, aún no lo tengo muy delimitado, pero planeo que sea como una novela fragmentaria; serán cuentos separados, pero que podrán leerse como un todo. Tengo un libro de poemas a medias. Y también cuentos que mando a antologías.

 

 

En la recomendación musical, la autora nos invita a escuchar una muestra del género Post rock, el cual utiliza varios acordes del rock de un modo experimental, no se podría definir ni como electrónico ni como rock progresivo, sino un término medio de melodías, en su mayoría instrumentales, con ausencia de un front man o vocalista. En este caso se presenta el grupo Thee Silver Mt. Zion con el disco He has lef us alone, but shafts of lights sometimes grace the corner of our romos, que es el álbum con el que Aniela escribió el libro y la acompañó durante todo ese momento de construcción. A Silver Mt. Zion o Thee Silver Mt. Zion Memorial Orchesta es un grupo formado por los músicos de Godspeed you! Black Emperor, otros grandes exponentes del Post rock y, a diferencia de otros, este proyecto sí mete canto de un vocalista, que es Efrim Menuck. El disco va de lo tétrico a lo armónico, con muchos intermedios experimentales que lo llevan de ser pesado a suave, pero bajo un tono oscuro y alucinante.

 

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