¿Cómo hacer referencia a la revista Zócalo sin mencionar a Carlos Padilla? ¿Cómo admirar más a Carlos Padilla sin relacionarlo con la revista Zócalo?

¿DÓNDE empezó la historia de esta revista y en qué momento Carlos Padilla le dio la fuerza para hacerla imprescindible para quienes estudiamos la comunicación?

¿Por qué Carlos Padilla es tenaz, necio, apasionado y siempre, a donde quiera que vaya, lleva consigo paquetes de la revista Zócalo?

¿Cómo consultar la revista Zócalo sin decir bajito “gracias, mil veces gracias, Carlos Padilla”?

¿Cómo le hace Carlos Padilla para abrirnos siempre las páginas de la revista Zócalo y convencernos que es el espacio necesario e ideal para difundir, divulgar, compartir los estudios de comunicación en México?

Estas y más preguntas surgen cuando veo a Carlos Padilla en algún encuentro, en cualquier estado del país, en una Feria del libro, en mi Feria Universitaria del Libro.

Qué admirable verlo, con sus paquetes de revistas, con su mirada de amiga, con su invitación latente: “¿Cuándo escribes para la revista Zócalo?”.

Y ahí está, entrevistando a un personaje representativo de la comunicación en México. Y ahí está integrando un equipo ideal de colaboradores para reflexionar sobre las problemáticas y fenómenos de la comunicación. Y ahí está siempre persuadiendo para que con gozo e ilusión le mandemos el ensayo, el avance de investigación, el artículo, la reseña o el discurso, cualquier género periodístico, cualquier texto académico tiene lugar en la revista Zócalo.

La revista que toda persona que pertenezca al campo de la comunicación debe leer. La publicación que aproxima a todo tipo de público a estas pasiones y algarabías que provocan los escenarios de la comunicación porque equilibra siempre con bastante generosidad las expresiones académicas y las expresiones periodísticas. Zócalo heredó la generosidad de Carlos Padilla, por eso concede generosa todos los estilos y todas las perspectivas; escriben periodistas e investigadoras, estudiantes de posgrados y vacas sagradas de la comunicación.

Zócalo se ha convertido en sinónimo de comunicación, Carlos Padilla es nuestro mecenas de la comunicación en este siglo XXI.

Y esta revista nació con el siglo, creada en septiembre del 2000, desde el inicio mostró su sencillez para delatar su apuesta por la sabiduría, así que hasta la fecha se presenta de manera concreta: Revista Zócalo es una revista mensual dedicada al análisis e información de la comunicación política, los medios y el periodismo.

Abierta y plural, Zócalo siempre te invita a formar parte de sus contenidos. Siempre recuerdo cuando conocí a Carlos Padilla: de inmediato te hace sentir que tu tema importa, que vale la pena compartir tus ideas y trabajos académicos, y es así como no nos hemos podido negar a su provocadora y generosa invitación. Y el recibimiento es tan festivo, la respuesta tan inmediata (“te leí en Zócalo”), que luego eres tú quien se autopropone, quien hace fila para colaborar algún mes, quien llama con humildad para solicitar ese espacio ahora tan anhelado.

 

En un aniversario de la revista, Carlos Villanueva, celebró así:
El esfuerzo de vida de Carlos Padilla con la revista Zócalo no ha sido en vano. No sólo por mantenerse en el mercado – que eso por sí mismo es reconocible- sino por no perder el espíritu crítico razonado de lo mucho que queda por cambiar en la relación entre los medios, el Estado y la sociedad. En 16 años mucho ha cambiado, pero quizá todavía más sigue exactamente igual. Las razones que animaron el nacimiento de la revista Zócalo permanecen más de un cuarto de siglo después siendo las mismas.

La revista es una verdadera divulgadora, un auténtico espacio de difusión, una revista académica sin soberbia, una publicación periodística cómplice de la investigación. Se puede leer a Raúl Trejo y a Beatriz Solís, pioneros significativos de los estudios de la comunicación. A la Asociación Mexicana de Investigadores de la Comunicación y al Consejo Nacional para la Enseñanza y la Investigación de las Ciencias de la Comunicación. Temas que van de lo político a lo cotidiano, de los medios a la intersubjetividad, marcos teóricos y contextos narrativos. Denuncia la violencia contra periodistas, recupera las voces femeninas, los libros más recientes relacionados al estudio de la comunicación, los análisis del hoy en la vida política, el contexto cultural de nuestra disciplina. Además, siempre tiene temas específicos más que secciones específicas, en estos casi 18 años, la oferta de contenido ha sido muy variada. Va dirigida principalmente a toda persona especializada, apasionada, identificada con los estudios de la comunicación, pero se apuesta también a que la lean legisladores y hasta políticos.

Yo he tenido el orgullo de ver mi nombre publicado en esta revista. Carlos, generoso, me invitó cuando publicó la serie de suplementos sobre la historia de la prensa en México, colección que, por cierto, obtuvo un premio de periodismo. Yo me he atrevido a escribirle y pedirle un espacio, por ejemplo, para circular mi discurso como presidenta del premio nacional de periodismo 2016. Y en cada encuentro, en tantos lugares, me encanta verlo y descubrirlo promocionando la revista Zócalo, su revista, nuestra revista. La misma que siempre espero, la misma que veo en librerías y universidades, que llega a mi casa y mi esposo e hijo de inmediato leen y me roban. La misma que recomiendo a mis estudiantes. La misma que consulto por su calidad e información, para leer a mis colegas, para apasionarme más por la comunicación.

Por eso hoy celebro que la presentemos en la Feria Universitaria del Libro y reitere que es importante que siga circulando, que se suscriban, que la conozcan, que la lean, que la consulten, Hoy por eso es la publicación más representativa para comprender los escenarios de la comunicación en México.

El reto más grande son sus contenidos, temas atractivos, que encuentren lectores, que encuentren calidad, que cada mes haya temas de interés, mantener a sus colaboradores de primer nivel pero sobre todo llegar a más manos, a miradas de jóvenes universitarios, de profesores que la compartan con sus grupos, y sea cada vez más conocida, por eso hoy está en la FUL, necia como ella sola para cumplir su mayoría de edad; tenaz como su fundador para seguir apareciendo cada mes, comprometida como la constancia de sus colaboradores, crítica y analítica para volverse espejo de su director.

Por ello, decir Carlos Padilla, es decir Revista Zócalo, los dos, ambos, juntitos, cómplices y aliados; esta publicación es ya inevitable para comprender la comunicación en México.

Gracias, Carlos Padilla, por tu generosidad, tu provocación y tu convicción, hay revista Zócalo para mucho rato.

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