Es innegable que Solidaridad podría ser el segundo nombre de nuestro país, el tercero podría ser Memoria a corto plazo

 

EN EL MES en que festejamos el 206 aniversario de la Independencia de nuestro país enfrentamos también un escenario complejo antes las catástrofes naturales de las cuales han sido objeto algunos estados del sur del país.

Esto aunado a la siempre inestable situación económica en la que el gobierno del presidente Peña Nieto y muchos de sus antecesores han colocado a México.

A nivel internacional se reconoce la valía del pueblo mexicano, la solidaridad con la que se encuentra dispuesto en todo momento a apoyar a quien se encuentra en desgracia. Es innegable que solidaridad podría ser el segundo nombre de nuestro país, el tercero podría ser memoria a corto plazo y se entiende que un pueblo que vive tan al día pueda no estar consiente de lo que pasó ayer, pueda no tener ánimos para exigir justicia o tanto temor que no se atreva a pedir vivir con dignidad.

Solidarios, sí, en apariencia cuando menos, de dicho sí, pero también gandallas.

El jueves 7 de septiembre de 2017, alrededor de las 23.50 horas, un temblor sacudió a medio país, la primera reacción luego de los memes, fue reportar los estragos generados… desde luego pensando en la Ciudad de México que en este mes no puede olvidarse de 1985 y el terremoto de consecuencias fatales por el que atravesó. Afortunadamente la CDMX no fue golpeada por el sismo pero poco a poco hemos sido testigos del gran daño que causó en Chiapas, Tabasco, Oaxaca y Veracruz; la pobreza es siempre un detonante de catástrofe.

Al paso de los días nos hemos enterado por ejemplo que aún con todo el conocimiento previo de que estos estados se encuentran en una zona altamente sísmica y aun cuando las alarmas se habían comprado con recurso gubernamental por supuesto, nunca se colocaron, una omisión  terminó con la vida de cuando menos 90 personas, simplemente porque alguien no cumplió con su trabajo.

En un país como este, no aplica el término planeación, salimos a resolver, como se puede, cunado se puede, si es que se puede y como el mismo terremoto de 1985 nos enseñó, muchas veces es la ciudadanía quien resuelve ya que el gobierno acostumbra declararse rebasado con casi cualquier acontecimiento que se le presenta.

Es la ciudadanía quien ha organizado desde el primer momento las brigadas de apoyo, los centros de acopio improvisados en casas, restaurantes, universidades… ante el silencio de las instituciones como el DIF nacional y los estatales. En los artículos que la gente lleva se aprecia que es parte la despensa de la casa, o se compró con apenas lo que se pudo, reitero, vamos al día. Se ha implementado desde hace algún tiempo poner mensajes de apoyo para las víctimas de catástrofes como esta, en parte para brindar consuelo y en parte para tratar de inutilizar los artículos para otros fines que no sean la ayuda humanitaria, ya que hablando de gandallas el año que está en puerta es electoral y no vaya a ser que se utilice en despensas electoreras.

La reacción ha sido lenta, atropellada, el gobierno no sabe ni qué gobierna porque en palabras del presidente: Una vez él sintió un sismo que nadie más sintió, esa fue su primera declaración ante la catástrofe que se avecinaba.

A nivel estatal cada señor feudal hace lo que le da su gana, hasta promocionarse en la entrega de víveres como Yunes en Veracruz o recordar éxitos de antaño y posar para las fotografías como en una firma de autógrafos pese a encontrase en medio de casas derrumbadas, de personas que habían perdido a sus familiares o que no podían creer que sobrevivieron; nada de eso rompió la idea férrea de la esposa del gobernador de Chiapas de que sus fans lo que quieren es volverla a ver dando un concierto, yo los llamo gandallas pero en palabras del padre Alejandro Solalinde “son unos miserables”.

…ya que hablando de gandallas el año que está en puerta es electoral y no vaya a ser que se utilice en despensas electoreras…

 

Estoy acostumbrada a presenciar el gandallismo porque acontece todos los días, yo lo atribuía a personas corrompidas… gobernantes o funcionarios que han sido adiestrados para ello, que la codicia les permite pasar por encima de cualquiera para sacar provecho, he idealizado a una sociedad que vuelca a ayudar al desvalido, eso pensaría porque dice el slogan “que los buenos somos más” pero no basta porque un camión que iba a Juchitán , por cierto uno de los municipios más golpeados por el sismo, tuvo un accidente en la carretera cerca de Puebla y las personas que por ahí pasaban acudieron al percance para robar lo que se transportaba, aún cuando se les informó que era ayuda humanitaria no solo no ayudaron al conductor, sino que vaciaron el contenido del camión, como los políticos para sacar provecho.

La premisa es: “Si el gobierno roba, ¿Por qué yo no?” y eso dice mucho de los mexicanos de la actualidad, esa frase que reiteradamente he escuchado, dice mucho de la corrupción sistémica que permea en nuestro país, 206 años de independencia y no hemos aprendido nada.

Porque la gente saldrá a festejar sin reparar mucho en los símbolos patrios o la rendición de cuentas que debería estar pidiendo a los gobernantes, no pensará en la violencia, o la corrupción pero le hará el caldo gordo a las autoridades de su municipio y gritará ¡Viva México cabrones! Sin entender que los cabrones no existen ya.

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