Marisa D’Santos nos permite por unos segundos envolvernos en poemas y suspiros literarios. Ofrece minutos generosos para creer en las palabras de mujeres y su imaginación desbordada. Regala horas y horas de una lectura que se hace espejo y aliada, las voces de otras se hacen nuestras, sus destinos nos enredan en sus historias y las confundimos con las nuestras. Y todo esto porque es Tiempo de mujeres.

Sí, en este tiempo femenino y abnegado, feminista y transgresor, angelical y pecador, lleno de suerte y destinos, Marisa D’Santos nos reunió a quienes amamos la escritura de mujeres, las inspiraciones llenas de sororidad y nos regaló un espacio para recuperar a nuestras escritoras favoritas. Fue así como surgió este libro que tuvo su origen en la Feria Universitaria del Libro de la Universidad Autónoma del Estado de Hidalgo.

La estructura del libro permite un recorrido generosamente literario, poéticamente disfrutable, apasionadamente encantador, entradas que delatan la complicidad entre autora y escritora recuperada:

Teresa Dey /Margarita Michelena

“La única recompensa a que puede aspirar un escritor es que algún día alguien se reconozca en las líneas que escribió”. Margarita Michelena

Y Teresa confiesa que desde que cayó en sus manos la poesía de esta mujer nacida en Pachuca, ella pudo construirla con más color y picardía en su imaginación.

Sagrario León/Margarita Michelena

“Por casualidad o designio a Margarita Michelena le tocó nacer en Pachuca, ‘la Bella Airosa’, el 21 de julio de 1917…”

Y ella rescata a la poeta de vientos avasallantes, y Margarita Michelena otra vez brota en este libro, la califica como transgresora de su tiempo, poeta de la angustia.

Yanira García/Margarita Rodríguez

“Escucho las manos de María Teresa Rodríguez que se deslizan por el piano como si formaran parte de él…”

La poeta Yanira García atrapa notas musicales que surgen del piano donde dos manos mágicas se inspiran y provocan suspiros, manos que pertenecieron a la pianista hidalguense María Teresa Rodríguez.

Bárbara Sánchez/ Alejandra Pizarnok y Daniela Camacho

“La historia de la mujer en Latinoamérica es una historia que oscila entre la sumisión y la liberación. Emancipación y empoderamiento a través de la palabra escrita, de la lucha social, de la búsqueda de expresiones plásticas que ofrecerán frescura y una nueva visión de la realidad social.”

Enredadas en la imaginación y la creación. Escritoras y artistas, distintas en épocas y estilos, pero que escriben poesía para apelar y contagiar alientos, la autora nos muestra la sensibilidad de Alejandra Pizarnok y Daniela Camacho

Reyna Hinojosa/Ángeles Mastretta

“Ángeles Mastretta es una reconocida escritora y periodista no sólo en México sino en otros países del mundo, conocida por crear personajes femeninos sugerentes y ficciones que reflejan las realidades sociales y políticas de México”.

Es así como los ojos grandes, el mal de amores y la súplica para que me arranques la vida son algunas de las creaciones que Reyna Hinojosa Villalba recupera de su escritora favorita.

Elvira Hernández Carballido/ Rosario Castellanos

“No me toques el brazo izquierdo, duele de tanta cicatriz. Dicen que fue un intento de suicidio pero yo no quería más que dormir profunda, largamente como duerme la mujer que es feliz”.

Este poema fue escrito por una mujer de palabras llamada Rosario Castellanos que me inspira. Es así como yo, Elvira Hernández Carballido, enfatizo que ella es una “mujer, pues de palabra. No, de palabra no. Pero sí de palabras, muchas, contradictorias, ay insignificantes, sonido, chisme, espuma, olvido…”

Teresa Dey/ Virginia Woolf

“Virginia, sentada en su estudio de Monk’s House, escribía con su letra afilada, casi ilegible, uniendo las palabras sin levantar apenas la pluma del papel. Se retiraba nerviosamente un mechón de cabello que le caía sobre la frente, como siempre que escribía. Era casi un acto de reflejo…”

Con la pasión que la caracteriza, Teresa recupera en el texto titulado Ese viernes, ese día que la inolvidable escritora decidió morir por sí misma pero ese suicidio le dio más fuerza a cada una de sus palabras, por eso hasta la fecha su ensayo Una habitación propia aún nos motiva a escribir.

Eve Gil/ Murasaki Shikibu

“Novela psicológica. Novela histórica. Escritura colectiva… ¡No más vuelta, señores! La novela de Genji o Romance de Genji es precursora del género novelístico. Primera novela de la historia. Punto…”

Eve escribe decidida, no enojada, sino con verdadera fuerza femenina. Advierte que siempre se intenta arrebatar a las mujeres los créditos de ser pioneras. Entonces narra las provocaciones de Murasaki Shikibu, nacida en el año 978, la Sor Juana de Japón.

Hermila Galindo y Rosa María Valles

Ellas se complementan y se confunden, las dos periodistas, las dos nacidas en Durango, la fuerza de su escritura hace visible a una y da reconocimiento a la otra.

Yanira García/Helena Paz Garro

“Un día antes del centenario de Octavio Paz, Helena Paz Garro murió a los 74 años. La noticia de su muerte pasó casi desapercibida, poco se dijo sobre ella y mucho menos se mencionó su obra. La vida de Paz Garro fue como un remolino…”

En este otro texto esta autora da voz a Helena Paz Garro, una poeta siempre dividida por la fuerza de su padre -Octavio Paz- y las pasiones de su madre –Elena Garro-.

Marisa D’Santos/La Pasionaria

“Más vale morir de pie que morir de rodillas, gritó la Pasionaria allá por los años treinta, en el Congreso Mundial de la Mujer en París. Con esta sentencia, la mujer del eterno luto se pronunciaba contra la guerra y el fascismo que amenazaban parte de Europa”.

Segura de que en la mina también crecen flores, Marisa –la compiladora de esta obra- con su estilo gozoso narra la vida de Dolores Ibarruri, la Pasionaria, quien contra toda adversidad supo canalizar su inconformidad, luchando, escribiendo, volviéndose eterna con su discurso.

Manuel Pérez-Petit/todas autoras/todas escritoras

Solidario y caballero, con estilo de la verdadera sororidad masculina, celebra nuestros textos con tal gozo que nos dio la alegría de editar esta obra y ser parida por Ediciones Sediento.

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