La fotografía fue una invención argentífera que dio al ser humano la posibilidad de resucitar, de trascender en el tiempo
-Humberto Ríos-

 

EL TIEMPO siempre sigue su paso, el tiempo, al contrario de la vida humana, no se detiene. Los humanos nacemos un día y vamos contra reloj devorando las horas antes de morir. El tiempo es inmutable, transcurre a su propio ritmo, a su propio y muy singular ritmo. La humanidad, sin embargo, le ganó una partida: la fotografía captura el paso del tiempo en una imagen, logra abstraerlo y guardarlo para sí.

La idea un estudio fotográfico, como un espacio donde la gente acude a perpetuar la imagen del momento que vive, se puede equiparar a la primera pintura rupestre de las cavernas de Cáceres, en España; es un huella del paso del ser humano por el mundo, es una afán de no desaparecer, aún cuando su vida no sea eterna. Entre los siglos XIX y XX, las sociedades de todo el mundo acudían a los estudios fotográficos con la misma importancia que tiene ir al médico, quien los fotografiaba se encontraba en el mismo rango que su doctor de cabecera.

Las imágenes que se ideaban en los estudios aludían al hecho de recrear la vida de las familias de la época, muchas veces, con elementos de una clase social más alta a la que en realidad pertenecían, si había que retratarse para la posteridad, había que hacerlo en las mejores condiciones posibles. Así, pobres y ricos posaban para la foto oficial de cada evento familiar, regocijándose en el ritual de la teatralidad social.

Tiempo suspendido da nombre a la exposición del fotógrafo mexicano Humberto Ríos, quien, al cabo de tres años, recorrió decenas de estudios fotográficos del país, maravillándose con los vestigios que encontró en ellos. Observó un pasado agonizante, entre los escenarios dibujados sobre la pared, los telones fastuosos que otrora resplandecieran o marquesinas iluminadas que enmarcaron las caritas sonrientes de los niños.

La serie fotográfica, expuesta en la Sala Nacho López de la Fototeca Nacional (Pachuca) consta de 16 piezas, entre impresiones en platino/paladio y tintas de carbón, con las que Ríos tiene, como muchos de nosotros, una nostalgia anticipada a la desaparición de una época, mira desde su catafalco la alborada de la era digital y los nuevos rituales de la colectividad, con los que la fotografía de estudio entra en desuso, para dar paso a las nuevas tecnologías y formas de contar la realidad.

Disfruta del Tiempo suspendido hasta el próximo 5 de agosto, de martes a domingo, de 10 a 18 horas, en la Fototeca: Exconvento de San Francisco, Casasola s/n, Pachuca, Hidalgo. El acceso es libre.

 

Ahora las fotografías están hechas en el tiempo, pero no de tiempo

 

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