…yo ya me siento una niña grande porque pago el transporte, puedo viajar sola, tengo mi propia llave*

 

PAPÁ recuerda muy bien estas palabras, esto le decía Valeria antes de su desaparición aquel jueves 8 de junio en Neza, cuatro días después de las elecciones; la subió a una combi, él la seguiría en bici hasta su punto de encuentro. Valeria nunca llegó.

Sergio Gutiérrez, padre de Valeria, pidió ayuda a las autoridades municipales, por desgracia todavía no existían las condiciones para considerar su extravío, al menos de manera oficial; agentes del área de inteligencia que patrullaban la zona recorrieron algunas calles con él. No tuvieron éxito. Llamó a su esposa para corroborar si no estaba con ella, llamó a sus familiares. Nada.

Las autoridades sugirieron: “¿Se habrá ido con el novio?” Valeria era una niña de 11 años, una niña grande y autónoma, alentada por el cariño de papá, quien no se explica cómo. Jamás había sucedido, hacían esto todo el tiempo. Valeria siempre viajó con él en su bici pero ella crecía y el espacio ya no era suficiente, por eso le enseñó a usar el trasporte público, siempre iba por ella, la esperaba, la subía a la combi, seguía la combi y llegaban juntos a casa.

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Ese día, un semáforo hizo que no pudiera alcanzar la combi que desapareció de su vista. “Yo la invitaba a que fuera una persona independiente, no teníamos ningún problema con eso, mi hija era una persona de bien”.

¿Te imaginas? ¿Tienes idea de la desesperación de no encontrar a tu hija? ¿Qué habrá sentido Sergio cuando las autoridades le insinuaron que se fue con el novio, cuando le dijeron que estaban ocupados con lo de las elecciones? Juzgar a la víctima y también al padre, quién le manda perder por un segundo de su vista a su hija.

¿Qué hay de malo en querer ser valiente a los 11? ¿Qué hay de malo en enseñarle a que puede hacer las cosas por ella misma? ¿Qué hay de malo en intentar confiar en las personas? ¿Cuántas veces permitimos que nuestros niños abran la puerta, vayan a la tienda o contesten el teléfono pensando en que debemos formar personas independientes y capaces?

Valeria sólo quería llegar a casa por sus propios méritos, fue hallada al otro día, en la misma unidad que abordó, semidesnuda, amagada de las manos, violada, sin vida…

La conciencia no me deja, poder haber hecho más por mi hija

A unos días de celebrar el Día del Padre, reflexiono sobre las enseñanzas que me dio el mío, recuerdo cómo me motivó a manejar su auto a los 14, él nunca mostró miedo porque algo le pasara a su carro, me incitaba a ser independiente, a no depender de nadie para salir a donde quisiera. Mi padre me enseñó a tener confianza en mí, a salir a la calle sin miedo a defenderme. Pienso en Valeria y siento ese nudo en el estómago, tengo rabia, coraje, frustración.

Quisiera ver a mi sobrina de nueve años ir sin miedo por la calle, siendo libre, regresando a casa cada día sin temor para usar el trasporte público o sólo caminar.

No juzgo al padre de Valeria, salimos cada día con miedo a no volver, luchamos contra agresores cobardes que supuestamente terminan suicidándose en el penal. Exijo #JusticiaParaValeria.

¿De verdad su agresor se suicidó? La interrogante queda abierta, ¿lo mataron…? ¿Quienes? El sistema quiere seguir alimentando al pueblo de terror y violencia.

¿Qué sigue? ¿Cómo atenderán los casos de feminicidio? A las víctimas, a sus familias y, sobre todo, a los agresores. Qué fácil es decir que se suicidó y ahí acabo todo, quieren solucionar las cosas con alumbrado público y cámaras, ¡no es suficiente!

Cuando desaparecía Valeria en el Estado de México ganaba una falsa democracia. No hay institución que no sea criticada por su falta de transparencia y credibilidad, las comisiones externas terminan siendo manipuladas por las mismas esferas que centralizan el poder del país, se han hecho llamados de auxilio a ojos internacionales para que sean testigos de la situación y den fe de lo que vivimos los mexicanos no sólo en las jornadas electorales sino en cada injusticia de la que es partícipe el Estado, el aliado más fuerte de la impunidad.

No hay castigo para nadie porque a nadie se le juzga como debe, nadie tiene miedo a violentar las leyes porque no hay institución que escape de la corrupción.

La salida de la Bestia, la salida del cobarde…

… dijo Sergio Gutierrez, el padre de Valeria para referirse al suicido de quien le arrebató a su hija. De ser verdad  que se quitó la vida, como lo hizo con ella, optó por la salida más fácil, como también lo hacen nuestras instituciones. Este es el panorama en el Estado de México, así recibe su pueblo al nuevo gobierno.


*Testimonio sacado de la entrevista de Carmen Aristegui con Sergio Gutiérrez, padre de Valeria, el 15 de junio de 2017

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