Xantolo, deformación del término en latín festiumonium sanctorum, significa Fiesta de Todos los Santos, es una de las festividades más importantes para las Huastecas, donde cobra una carácter místico y espiritual

 

EN HUEJUTLA , Hidalgo se lleva a cabo de una manera majestuosa, tan majestuosa como el alto índice de pobreza que la zona lo permite, las familias abren las puertas de sus hogares para los vecinos y curiosos que transitan la calle, se pueden ver desde lejos los hermosos caminos de flor de cempasúchil que revisten el pueblo, el olor a chocolate, zacahuil, aguardiente y pan de muerto genera un aroma único que hace más llevadero el calor natural de la región.

Todos van al panteón a adornar la flores de los amigos y familiares que han fallecido, no pueden faltar sobre las tumbas las flores y las velas, las frutas y el pan, la cerveza y el aguardiente, la gente canta y llora por igual y es inevitable no contagiarse, es inevitable no compartir su pena y su alegría, compartir la visión mágica de la dualidad de la vida y la muerte que son siempre anverso y reverso de la moneda echada al aire que es la vida de cada uno de nosotros.

Se torna mágico el momento donde todo confluye, la música y los bailes, las comparsas y la camaradería casi inmediata que une a las personas en esa búsqueda espiritual, se pueden escuchar rezos en nahuált y español, se puede discernir el amor con el que se preparan los alimentos, con el que se comparten las personas, por un par de noches hay permiso para ser otro, para disfrazarse y correr entre las calles o perderse en el ritmo infinito del huapango.

Las cuadrillas de danzantes irrumpen la tranquilidad del pueblo, representan al hombre burlando a la muerte, mofándose de ella aunque bien saben que de la vida nadie sale victorioso, es siempre la muerte quien tiene la última palabra. En ese afán de que no los descubra los hombres se disfrazan de mujeres y van bailando huapangos por los rincones del lugar, se dice que hay una maldición que se presenta en quienes de forma espontánea se integran a las cuadrillas ya que deberán hacerlo por los próximos siete años para evitar la mala suerte.

En el resto del mundo se conoce a los mexicanos por el hecho de burlarse de la muerte, como aquellos borrachos envalentonados que gritan a los cuatro vientos que siguen siendo el rey aunque no tengan trono ni reina, yo percibo que muchas veces enmascaramos el dolor de la muerte y de tantas cosas que nos aquejan en ese grito de mariachi, o en ese última copa de vino que es apenas la primera.

Es más fácil apelar a la fiesta y la comparsa para no mirar en realidad al demonio que tenemos en frente, es más sencillo esperar que exista un cielo donde alguno de los 60 millones de pobres que tiene nuestro país pueda por fin descansar y es esperanzadora la idea de volver a ver a los seres que amamos y han muerto, yo que soy tan escéptica y que no creo en nada también quiero pensar que un día volveré a ver a mi madre, a mis abuelos y amigos y que con suerte algún día cuando yo muera también volveré a ver a mi hija.

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